"El blindaje sólo asegura el 2001. Hay que crecer"
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Periodista: Se anunció el esperado blindaje... ¿se terminaron las dudas sobre el país y otra vez vuelve el crecimiento?
Carlos Pérez: El blindaje no garantiza el crecimiento. Y en términos financieros, el blindaje salva el 2001, pero nada más. El gobierno va a tener que hacer desde ahora las reformas estructurales pendientes. Cumplir con el pacto que congela el gasto primario, la reforma previsional con la eliminación parcial de PBU, la mejora de la administración tributaria, la reforma del Estado y la desregulación de las obras sociales. Hay que tener en cuenta que la Argentina tiene disponible una línea por u$s 40.000 millones, de los cuales u$s 26.000 podrá disponer el año próximo. Pero ese dinero se lo irán dando en forma gradual, y siempre y cuando se cumpla con lo pactado y se encaren las reformas pendientes.
P.: ¿Está conforme con los términos del blindaje y el monto final que se acordó?
C.P.: El blindaje despeja el riesgo de default. Lo bueno es que tenemos asegurado el financiamiento para el 2001 sin tener que acudir a los mercados de capitales. Este es el principal concepto. Las necesidades de financiamiento para el año próximo son u$s 26.000 millones y ese dinero está asegurado, aunque con un detalle: hay que cumplir con las promesas.
C.P.: Hay que usar lo menos posible. Y si se hacen las reformas estructurales pendientes, ni siquiera habrá que usar el dinero. Y cuanto más rápido salgan estas reformas, menos todavía se va a necesitar usar del paquete.
P.: Pero si hay que renovar deuda y las tasas están muy altas. ¿hay que usarlo, teniendo la posibilidad, o no?
C.P.: Esto es un seguro de liquidez y cuando se tiene un seguro se prefiere pagar por el seguro pero no usarlo. Si tengo un seguro del auto, prefiero pagar por ese seguro pero no quiero usarlo. Acá es lo mismo. Es bueno tener el crédito por si tenés la contingencia, pero mejor no usarlo.
P.: ¿Y si el riesgo-país vuelve a estar sobre los 1.000 puntos?
C.P.: Tampoco hay que endeudarse a cualquier tasa. Por eso yo creo que con el blindaje el gobierno debió haber anunciado una estrategia para volver al mercado internacional. Decir, por ejemplo, entre 600 y 700 puntos básicos vuelvo, pero más de 800 no. Uso el blindaje. De esa forma le estoy diciendo al mercado que no corroboro el riesgo actual. Y es una forma de anticipar que voy a cumplir con las reformas.
P.: ¿Hay riesgo de default en la Argentina, o todo pasa por un problema de credibilidad y confianza?
C.P.: Sí, claro que hay riesgo de default pero con el blindaje lo minimizás y lo hacés desaparecer. Pero tenemos que entender algo: la Argentina tiene un relajamiento fiscal para el 2001, financiado con blindaje. Pero el blindaje es un recurso extraordinario que no se va a volver a dar, entonces el relajamiento fiscal no puede ir más allá del 2001. Quiero decir, la Argentina tiene que empezar a crecer y a cumplir con la ley de convertibilidad fiscal.
C.P.: Por supuesto. Si la Argentina no hace las reformas, el fantasma aparece de nuevo. Por eso el blindaje elimina el riesgo sólo para el 2001, pero sino no está acompañado de reformas, este riesgo aparece de nuevo. La Argentina puede convivir otro año más con la inconsistencia macroeconómica de tener una política cambiaria rígida junto a una política fiscal expansiva gracias al blindaje. Pero para el 2002 se debe sí o sí corregir el déficit.
P.: Si el blindaje no garantiza el crecimiento, ¿qué hay que hacer para crecer?
C.P.: Hay que volver a ser competitivos. Reducir los costos impositivos, financieros, y hacer las reformas prometidas.
P.: Está pendiente una profunda reforma impositiva... ¿Es el momento?
C.P.: Implementarlas en épocas de estancamiento y recesión económica es un riesgo elevado. No es que no se deba hacer pero el riesgo de implementación puede ser alto.
P.: ¿Por qué se llega a esta situación de extrema urgencia? ¿Es culpa del gobierno actual o forma parte de la herencia recibida?
C.P.: El riesgo de default siempre estuvo como pregunta sin que llegue a plantearse. Cuando ibas afuera los inversores siempre te preguntaban si la Argentina podía o no podía pagar sus compromisos. Es un riesgo latente que siempre estuvo. Pero la renuncia del vice-presidente Carlos Alvarez fue el disparador.
P.: La gestión de Machinea tuvo también que ver. Digo, hubo una sucesión de políticas económicas con escasa recepción entre consumidores e inversores que aplastó el crecimiento...
C.P.: El problema de crecimiento de la economía argentina es más lo que viene de arrastre que lo que genera Machinea. La Argentina tiene problemas de crecimiento por acumulación y no es consecuencia sólo de este último año. Lo del último año es una gota. Pero desde los últimos cinco años de la década el endeudamiento público creciente, los indicadores sociales que se deterioraron, el deterioro en términos de competitividad fue más fuerte. El problema de crecimiento no es un problema generado sólo por Machinea, aunque ciertamente hay responsabilidad porque la restricción de crecimiento que tenía la Argentina no era tampoco como para no crecer.



