Cristina de Kirchner declinó ayer una invitación del Mercosur para convertirse en la primera presidente en presentarse ante el Parlamento del bloque. Tras la denuncia del FBI por el ingreso ilegal a través de Ezeiza de unos 800 mil dólares para financiar la campaña presidencial del oficialismo, ahora el gobierno argentino apunta a reducir al máximo la exposición de la ex primera dama durante la cumbre de Jefes de Estado que tendrá lugar el próximo martes en Montevideo.
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Ayer la Casa Rosada informó a la Secretaría de Relaciones Institucionales del Mercosur, con sede en Montevideo, que la esposa de Néstor Kirchner no aceptaría la invitación cursada por el bloque para convertirse en la primera presidente en pronunciar un discurso ante el Parlamento regional. La información fue confirmada tanto por fuentes del bloque como por el gobierno argentino.
La coyuntura internacional para el país no será la mejor durante la primera excursión al extranjero de la nueva presidente: la parálisis de las negociaciones con Uruguay por la pastera Botnia y el nuevo cruce con Washington por la denuncia del FBI ante el Departamentode Justicia estadounidensepor el caso del valijerovenezolano Antonini Wilson, amenazan con empañar el traspaso a la Argentina de la presidencia pro témpore del Mercosur.
Ayer desde la Cancillería argentina de Jorge Taiana ratificaron que tanto la rencilla verbal con Estados Unidos, país al cual la presidente, ayer, acusó de promover «operaciones basura», como la controversia jurídica con Uruguay ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, son temas bilaterales ajenos al seno del Mercosur. Debilitado por las asimetrías existentes entre los denominados países «chicos», como Uruguay y Paraguay, y los « grandes», Brasil y la Argentina, el gobierno de Kirchner teme ahora que el verborrágico presidente de Venezuela, Hugo Chávez, traslade a la cumbre de presidentes del bloque regional la polémica con Washington por el caso del maletero Antonini.
La cumbre del Mercosur en Montevideo se realizará con una fractura evidente de sus integrantes. Mientras la Argentina y Venezuela despotrican contra el gobierno de George W. Bush acusándolo de querer boicotear la integración regional, Uruguay -que ya suscribió con Washington el Tratado Marco de Comercio e Inversiones (TIFA)- pretende avanzar en la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. A eso se le sumará la discusión por los Fondos para la Convergencia Estructural (Focem), una especie de subsidios que el Mercosur otorgaría a uruguayos y paraguayos para compensar con obras de infraestructura las asimetrías que padecen las economías más pequeñas del bloque.
Entre esos figura un proyectopara que el Mercosur financie los arreglos de la Ruta 12 que será utilizada para transportar madera a la planta de Botnia. Tabaré Vázquez pidió que el Focem pague 65% de la obra. Pero la Argentina pretende bloquear esos fondos que serían aportados en 70% por Brasil, 27% por la Argentina, 2% por Uruguay y 1% por Paraguay.
Crítica
El martes próximo a las 11 de la mañana, Tabaré Vázquez le entregará a Cristina de Kirchner la presidencia pro témpore del Mercosur. También el senador José Pampuro recibirá del socialista uruguayo Roberto Conde la presidencia del parlamento regional. Y aunque hasta ayer no estaba previsto un encuentro bilateral en Montevideo, el gobierno argentino teme que Tabaré Vázquez se despache con otra crítica a los piquetes argentinos en Gualeguaychú sin posibilidad de réplica, como cuando la ex senadora bonaerense y santacruceña le reclamó el lunes pasado a su par uruguayo un « sinceramiento» en el conflicto por la pastera Botnia.
Tras los discursos y el almuerzo en el anexo del Palacio Legislativo uruguayo, habrá una sesión extraordinaria del Parlasur en cuyo orden del día figura al tope la creación de la Comisión Especial de Diagnóstico sobre el Mercosur.
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