El gobierno no sólo no deja caer el dólar, sino que ahora lo hace subir de cotización. Ayer, el Central compró en los últimos 10 minutos de operaciones u$s 65,5 millones. En casas de cambio, se operó a 3,09 pesos. Está claro el objetivo de Néstor Kirchner de recuperar reservas internacionales a cualquier costo. Y ese costo es básicamente el alza de los precios. Se inyectan pesos que, tarde o temprano, se reflejarían en los datos de inflación. Ayer en Brasil, el dólar clausuró a un mínimo de 2,14 reales. Lula puede mostrar una inflación de 6,5% -esperan 3,5%/4% de crecimiento en 2006- y, por si fuera poco, tiene un alto superávit comercial con la Argentina. Aquí, la estrategia es bien diferente, ya que se les resta importancia a los efectos de un costo de vida que, seguramente, otra vez estará en torno a 12%. Así, el país, junto con Venezuela, volverá a liderar el ranking regional de mayor inflación.
La meta del gobierno es acumular reservas por más que el dólar se acerque a los $ 3,10.Puede verse en el gráfico que la intervención oficial no cesa aún con tipo de cambio alto.
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A esa altura, las casas de cambio ya habían subido el valor de venta al público a $ 3,09 porque creían que el dólar terminaba muy comprador.
El BCRA hizo estas fuertes compras en dos «barridas»: a las 14.50 y a las 14.58. El mercado cierra a las 15. La estrategia de la autoridad monetaria era tomar las posiciones vendedoras cuando estuvieran en el menor nivel del día.
Consiguió su objetivo, porque la divisa en el Forex, el mercado mayorista, cerró a $ 3,070 y terminó más débil en el mercado de futuro.
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