La actividad económica se contrajo en julio y las primeras señales de agosto no son tan alentadoras. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) midió que la economía perdió un 2,9% en julio a nivel mensual y un 1,4% de forma interanual. Ante esto, las consultoras resaltaron esta semana que comenzó a crecer el debate respecto de la necesidad de medidas de estímulo y plantearon cuánto más estará exigido el programa financiero de cara a 2027.
El derrumbe de la actividad en julio enciende alarmas de recesión y abre la discusión por incentivos económicos
Tras la contracción de la economía en julio y el riesgo de una recesión técnica, analistas advierten que un menor nivel de actividad podría golpear la recaudación y sumar presión sobre el programa financiero del Gobierno.
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La actividad económica se contrae, hay riesgo de recesión y el programa financiero se ve más exigido.
Desde Wise Capital recordaron esta semana que para encontrar un registro peor al de este mes, fuera de la emergencia sanitaria, hay que remontarse a finales de 2019. Esta drástica baja responde principalmente a las fuertes caídas sufridas por motores clave como la industria manufacturera y la construcción. Dichos rubros mostraron retrocesos del 5% y 4,6%, respectivamente.
"Como consecuencia directa de estos indicadores desfavorables, el fantasma de una recesión técnica acecha con fuerza al tercer trimestre del año. La acumulación de cifras en rojo complica de forma severa cualquier expectativa de recuperación en el corto plazo", expresaron esta semana desde Wise Capital.
Por su parte, desde Adcap aportaron: "Después de que el PBI se contrajera 0,6% t/t en el segundo trimestre, la economía enfrenta ahora un riesgo significativo de entrar en una recesión técnica: agosto y septiembre deberían crecer aproximadamente 3% mensual cada uno, o alrededor de 6,1% de manera acumulada, para evitar una segunda contracción trimestral consecutiva".
Es por ello que, desde Facimex, este dato los llevó a recortar su proyección de crecimiento al 1,5%. "Una recesión técnica comienza a ser un riesgo", advirtieron, a la vez que el índice líder de la UTDT midió para agosto una probabilidad del 82% de que la economía ingrese en una recesión en los próximos meses. En este contexto, en el último mes creció el debate entre economistas respecto de la necesidad de medidas expansivas.
¿La economía necesita estímulos para no caer en recesión?
Según retomó esta jornada Facimex, "la principal preocupación de los inversores gira en torno a la posibilidad de que el crecimiento afecte la recaudación y la competitividad electoral del Gobierno". Desde este informe sostienen que ese escenario generaría un impacto en las dos anclas más importantes del programa económico: el equilibrio fiscal y la aprobación de la gestión.
"Cualquier factor que lleve al mercado a cuestionarse la continuidad de políticas será un limitante para la inversión, que encadenó cinco trimestres consecutivos a la baja entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo trimestre, pero en 2026, apenas en 15% del PBI a precios corrientes", agregaron. Para ellos, según su diagnóstico, lo mejor que puede hacer el equipo económico es consolidar la estabilidad lograda y complementarla con medidas de estímulo focalizadas.
Por su parte, desde LCG analizaron que, en esta economía de serrucho, si bien "es probable que parte de la caída se revierta en los próximos meses, aun así, la dinámica es la de una economía cuasi recesiva que difícilmente pueda torcer la trayectoria que viene mostrando".
Al respecto repasaron: el consumo tiene un fuerte lastre con la caída del poder adquisitivo del salario formal y el menor empleo registrado, y ya el segundo trimestre mostró una baja de 2,4% trimestral. "La inversión lleva 5 trimestres de caída y posiblemente esté entrando en una nueva fase de wait and see típica de un período electoral, por lo que poco podrá aportar. Y el gasto público tiene que ir acompañando la caída de la recaudación para mantener el superávit primario, lo cual tiene un efecto contractivo", ampliaron desde LCG.
Para ellos, la apuesta que realiza el Gobierno es a la recuperación sostenida de las exportaciones netas -por suba de exportaciones y baja de importaciones-, pero por ahora solo está concentrada en un puñado de sectores pujantes con poco derrame hacia el resto.
Desde Banco Comafi también resaltaron que esta debilidad en los sectores no transables -como industria, comercio y construcción, fuertemente intensivos en mano de obra e impuestos- permea directamente en las cuentas públicas.
Durante agosto, los ingresos del Sector Público Nacional (SPN) cayeron un 1,0% interanual real, retrocediendo incluso por encima de la contracción del gasto (-0,4% interanual real). Pese a este menor dinamismo recaudatorio, el Gobierno logró sostener el ancla fiscal anotando un superávit primario de $1,99 billones, con lo que acumula un saldo positivo del 1,1% del PBI en el año y un resultado financiero del 0,2%.
"Resulta indispensable para el Tesoro continuar acumulando este colchón fiscal en los meses previos a diciembre, un mes históricamente deficitario por la fuerte estacionalidad que impone el pago de aguinaldos", agregaron desde Comafi.
Cae la actividad económica: ¿perjudica el programa financiero?
Desde la consultora 1816 analizaron el pobre desempeño de la deuda argentina esta semana y explicaron: "Más allá de que en los últimos meses la imagen de Milei se estabilizó, lo incierto que es aún el panorama electoral genera un lógico recelo en los inversores y los números de ayer del EMAE no ayudan a calmar las ansiedades".
Al respecto cabe señalar que el Global 2035 ya rinde 11% en el exterior, nivel más alto desde la elección de 2025. La floja performance reciente se explica tanto por el movimiento de los Treasuries como por la suba del riesgo país, que pasó en dos meses y medio de la zona de 400 puntos a superar los 570 puntos. "El futuro es incierto, pero ahora ya cuesta imaginar que Argentina salga al mercado internacional preelección", advirtieron desde la misma consultora.
"El Programa Financiero 2027 que presentó Caputo a principios de julio ya generaba bastante presión sobre las reservas del BCRA y ahora luce probable que esa presión sea incluso más alta de lo planeado", explicaron desde 1816 y ampliaron: "Si las condiciones de mercado no mejoran de manera tal que permitan emitir u$s5.000 millones de Bonares el año que viene, la presión sobre las reservas terminará siendo superior a aquellos u$s12.600 millones, salvo que el Gobierno reemplace el financiamiento vía bonos ley local con fuentes alternativas".
"Puede sonar a obviedad, pero no está de más ser explícito: a mayor dificultad para colocar deuda en moneda extranjera -en el mercado local o internacional-, más relevantes son las compras de divisas del BCRA en el MLC", cerraron.
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