El dólar al público en las agencias de cambio de la "city" porteña se mantuvo en 3,09 pesos para la compra y 3,12 pesos para la venta, en los niveles más altos de los últimos tres años y medio.
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Con la presencia del Banco Central demandando divisas y a pesar del refuerzo que también implican las compras privadas, los analistas aseguran que la evolución del tipo de cambio no inquieta a la autoridad monetaria.
En el mercado mayorista del Siopel el "billete-físico" entre bancos cerró a 3,104 pesos con un recorte del 0,10 por ciento y para el tipo transferencia se consignó 3,103, mientras que en el Mercado Electrónico de Cambios (donde operan los corredores de cambios) la divisa norteamericana descendió a 3,104 pesos.
Los operadores reconocen un giro de negocios moderado, casi similar a los registrados la semana anterior, pero vinculan los precios alcanzados con la presencia de una demanda algo más tonificada.
Hasta ayer las reservas internacionales sumaban 27.604 millones de dólares, de tal manera que faltarían 474 millones para volver al mismo nivel que tenían antes de la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.
Los negocios a futuro colocaron al dólar en 3,107 pesos (-0,03%) para los contratos que vencen a fin de mes, en 3,114 (-0,03%) para los de octubre y noviembre quedó en 3,123 (-0,10%).
La tasa implícita que conlleva cada contrato a término dejó la divisa en 3,134 (-0,10%) para el último día hábil del año.
Entretanto, el costo del dinero entre bancos se elevó al 7,75 por ciento anual y el "call" entre entidades de primera línea se resolvió al 8,00 por ciento.
En las mesas de dinero coinciden en que de no ser por la activa participación del Banco Nación colocando fondos, las tasas interbancarias estarían un escalón más arriba.
Con todo, en la última licitación de Letras el Banco Central volvió a aplicar otro recorte en los rendimientos de sus títulos aprovechando el exceso de ofertas.
Los especialistas de la consultora Argentine Research sostienen que la administración de la cartera de Letras se muestra bajo absoluto control de las autoridades a pesar de las exigencias que generan las agresivas compras de divisas para recomponer el nivel de reservas.