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Es bueno conocer cuál es el marco regulatorio del FMI sobre el eventual caso que no haya acuerdo o que de haberlo, éste caiga más adelante, ya sea en el marco de este gobierno o en el del próximo. En este último sentido, es necesario señalar que la próxima elección presidencial tendrá un gran impacto sobre la relación de la Argentina con el FMI. Ciertos candidatos como Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió asegurarían el «no acuerdo» ya que serían virtualmente incapaces de poder llevar adelante las reformas estructurales pendientes que ya ha exigido el Fondo en su último comunicado (equilibrio fiscal, apertura comercial, reestructuración del sistema bancario y levantamiento del default con los acreedores privados). Néstor Kirchner se ubica muy cerca de los anteriores si sigue la línea del actual gobierno. En cambio, Ricardo López Murphy tiene las mayores posibilidades de poder acceder a un apoyo internacional masivo por su orientación claramente capitalista en línea con los países más desarrollados del mundo, que controlan el FMI. Carlos Menem sería otro candidato con buenas chances de lograr un acuerdo, aunque debería apreciarse cómo combinaría el bajo nivel de reservas con su propuesta de dolarización.
Dicen los reglamentos del Fondo: «Desde fines de 1980 y principios de los noventa, el FMI fortaleció sus procedimientos aplicables a los casos de obligaciones vencidas mediante distintas medidas (que no incluyen financiamiento hasta que no se pague el total de lo adeudado), incluyendo la implementación de programas auditados por el FMI, el monitoreo informal por parte del staff del organismo y el «esquema de derechos» para ayudar a los países miembros a desarrollar nuevos antecedentes (track record) de cumplimientos de metas y a cancelar las sumas adeudadas para levantar la mora.» Mediante el «esquema de derechos» el país y el organismo pueden empezar a implementar programas de políticas mutuamente acordadas a los fines de ir acreditando el buen comportamiento del deudor a los fines de empezar a recorrer, poco a poco, el camino de vuelta hacia la normalización, la cual, no obstante, no se empezará a dar hasta que el país pague el total de lo adeudado.
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