17 de julio 2001 - 00:00

El Frepaso espera en el Congreso el paquete de ajuste

El Frepaso decidió atrincherarse en el Congreso, donde presentará batalla al ajuste. Ayer, el bloque de Diputados adelantó informalmente que le puso límites al gobierno, mientras demora una salida organizada de la Alianza. Los chachistas no están dispuestos a aceptar recortes salariales en la administración pública y jubilaciones. La táctica cuenta con el aval de Aníbal Ibarra, quien pretende quedarse con el puesto de líder que dejó vacante Carlos Chacho Alvarez.

La rama femenina es la que más alienta una eyección ipso facto de la entente con el radicalismo. En la víspera, las diputadas Bárbara Espínola Vera (Buenos Aires) y la neuquina Isabel Foco, reemplazantes de Juan Manuel Casella y Oscar Massei, respectivamente, se acoplaron a la decisión de Liliana Chiernajowsky de hacer las valijas. La bonaerense Graciela Ocaña se anticipó también en acrobacias escapistas. La esposa de Alvarez ya contagió en su distrito a la legisladora porteña Delia Bisutti, quien reclamó que el Frente Grande en pleno tome una decisión orgánica de divorciarse.

En varias reuniones que se sucedieron en la víspera, los legisladores frepasistas llegaron a una posición mayoritaria que consiste en diferenciarse del oficialismo, sin romper con la UCR, en discurso y actitudes concretas.

• Rechazo

Por un lado, rechazarán cualquier poda de sueldos y jubilaciones; y, por el otro, insistirán con medidas alternativas. Dejaron a las mujeres en minoría, aunque hoy proseguirán los conciliábulos frentistas en la Cámara baja.

En ausencia de Darío Alessandro y Rodolfo Rodil -los 2 infiltrados del gobierno en el bloque, según ironizan los propios frepasistas-, una decena de miembros de la bancada -entre ellos, los porteños Irma Parentella y Fernando Melillo; los bonaerenses Alejandro Peyrou, Ricardo Vago y Carlos Raimundi; y el santacruceño Rafael Flores- coincidieron en varios puntos:

• Van a votar en contra del paquete de Domingo Cavallo.

• Piensan dar la batalla adentro de la Alianza, hasta que los expulsen o los obliguen a irse.

• Están convencidos de que hay una falta de confianza generalizada y que se trata de medidas que apuntan a cubrir necesidades de caja.

• Se juramentaron a no caer en posturas facilistas: tendrán que ofrecer planes propios que sustituyan las iniciativas cavallistas que no toleran.

• Van a sostener el decreto de José Luis Machinea que, en su momento, recortó los sueldos entre 10% y 15% para sueldos mayores a $ 1.000 y $ 6.000, respectivamente. El costo político por aquellas medidas -en junio del 2000- ya lo pagaron, además con la rebaja de los sueldos más altos del Estado sólo seguiría vigente el tijeretazo de 10%, menor al que propone la Casa Rosada (13%).

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