El gobierno logró canjear deuda por $ 30.000 millones
Superó las expectativas previas el resultado del megacanje anunciado ayer en la residencia de Olivos e incluso fue mayor en monto al plan Brady de reestructuración de la deuda lanzado en 1992. El total de los nuevos títulos emitidos llegó a $ 30.384 millones. A precios de mercado equivale a u$s 23.236 millones, 16% más que los 20.000 millones estimados inicialmente. Lo importante es que la Argentina posterga pagos por u$s 7.820 millones que tenía que hacer de ahora hasta fines de 2002 y aleja la posibilidad de entrar en cesación de pagos. Fue importante la participación de inversores extranjeros, que sumaron u$s 8.000 millones, cuando se consideraba un éxito si aportaban $ 5.000 millones. Pero para esto la Argentina debió pagar tasas más altas que las previstas. De hecho el cupón de intereses del nuevo Global 2031 será de 12% anual, pero como se lo ofrece a 70,70%, el rendimiento final es de 15% anual y en dólares. Este es el costo financiero real que tendrá que pagar el país por el megacanje. Con la operación también se aumenta la deuda pública en 2.255 millones de dólares lo que está dentro de lo previsto por los analistas. Esto porque para tentar a inversores a ingresar en el megacanje, se los premió con más tasa y además más títulos de deuda Pero, ¿había otra opción? Claramente no. La Argentina está sin crédito en los mercados internacionales y el megacanje es un remedio que se le ofreció para salir de una enfermedad terminal, como lo representaba el default. Pero tampoco es la solución definitiva. El blindaje con los 20.000 millones de dólares que aportaron organismos internacionales y el Gobierno de España sólo trajo una bonanza por 60 días y luego se desató nuevamente la crisis. El megacanje sólo traerá alivio por pocos días y nuevamente volverán a desconfiar del país si no surgen señales de que se sale de la recesión. Por eso es que Cavallo ahora prepara medidas en el corto plazo. Se estudia bajar o eliminar los impuestos internos y a los intereses de los créditos que pagan las empresas. También se habla de dar marcha atrás en setiembre con el impuestazo en Ganancias que lanzó Machinea. Lo preocupante es que las medidas no pasarían por recorte creíble de gastos ni bajar seriamente el déficit fiscal de $ 10.000 millones, que es el problema de fondo que hoy tiene la economía argentina.
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«Hemos ganado contra los pesimistas y contra los que especulaban contra el país.» Con esta frase fue el propio Presidente -de impecable trajeel que encabezó la conferencia de prensa en la que se anunció ayer a la tarde la culminación del megacanje. Tras diez minutos de presentación oficial y de descripción de los «beneficios para el país» de la operación, el jefe de Estado cedió la palabra a Cavallo para que brinde los «detalles técnicos». Con campera y camisa sport, el ministro y su secretario de Finanzas, Daniel Marx, utilizaron una hora y media para explicar esos detalles.
Desagregando los datos se observa que la participación de los inversores del exterior fue de casi un tercio, ya que alcanzó los u$s 8.000 millones. En tanto, del monto total, u$s 26.400 millones pertenecieron al tramo no competitivo, que acepta la tasa de corte que se fija en el tramo competitivo. Marx detalló que los Brady (FRB, Par, Discount) y el bono Pagaré se ubicaron entre los títulos que más se canjearon en el tramo competitivo. Según Cavallo, a partir de esta operación, «habrá una gran caída en la tasa de interés» y «sin duda va a haber más financiamiento para la compra de automóviles y casas. Para las empresas las perspectivas también van a mejorar, ya que la menor demanda de crédito por parte del gobierno va a liberar más recursos para el sector privado».
Antes Marx había dicho que alrededor de 70% de lo emitido fue canjeado por inversores institucionales. Concretamente, a través del megacanje se retiraron de circulación 45 bonos que vencían en los próximos años ofreciendo en cambio cinco títulos nuevos a un plazo mayor. De estos últimos, u$s 2.030 millones corresponden al bono Pagaré con vencimiento en 2006; u$s 931 millones al bono 2008 en pesos; u$s 11.456 millones al bono Global 2008 nominado en dólares; u$s 7.446 millones al Global 2018 y u$s 8.521 millones al Global 2031.
Cavallo evaluó que la relación costo beneficio de la operación fue «positiva», ya que «se logró estirar los plazos de vencimiento de los bonos soberanos en tres años, con un costo adicional de aumento del valor nominal de la deuda, estimado en unos u$s 2.255 millones».
Entre los bonos, el fuerte atractivo del Global 2008 en dólares se debe a su elevado cupón, que paga 7% hasta 2004 y luego crece a 15,5% hasta su maduración.
Al detallar por qué se produjo el, en sus palabras, «milagro» de lograr una tasa promedio de 10,27% -cuando en el mercado rondan 15%- Cavallo explicó «que el rendimiento de los tres años de extensión promedio de la deuda que se canjea es efectivamente de alrededor de 15%, porque el monto del valor nominal que se entrega por los viejos títulos supera en algo más de 2.000 millones al valor nominal de los títulos que se rescatan».
Para completar el clima optimista de la tarde de ayer en Olivos, Cavallo dijo lo que todos querían escuchar: «Está resuelto lo urgente. Ahora vamos por lo importante. Lo importante es el crecimiento de la economía argentina».




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