5 de abril 2001 - 00:00

El impuesto al cheque perjudica a cerealeros

La aplicación del impuesto a las transacciones en cuentas corrientes provocó el rechazo por parte de los que integran la cadena de comercialización de granos.

«El impuesto al cheque provocará la desaparición de numerosos operadores del mercado cerealero, ya que afecta a sectores que tienen una bajísima rentabilidad y utilizan en forma intensiva créditos y débitos en cuentas corrientes», repetían ayer corredores, acopiadores e integrantes del Mercado a Término.

El director ejecutivo de la Bolsa de Cereales, Adrián Vera, explicó que los operadores del sector trabajan en general «con fondos de terceros, brindan un servicio por el cual perciben una comisión muy baja, pero como el impuesto se aplicará sobre el volumen total de operaciones, representan una carga imposible de soportar».

Beneficios

En este contexto Vera explicó que el sector cerealero fue beneficiado con una alícuota diferencial de 0,75 por mil, justamente debido a esta particularidad en su operatoria, pero los técnicos de las empresas realizaron cálculos más finos y llegaron a la conclusión de que, como están las cosas, las empresas no podrán hacer frente a este gravamen.

En el caso de los acopiadores de granos, ya pidieron al Ministerio de Economía un tratamiento especial para la aplicación del impuesto, al advertir que «al quedar gravados todos los movimientos en sus cuentas corrientes, con la alícuota del impuesto al cheque se esfuma su margen de ganancias o ingreso bruto».

Esto es así porque los acopiadores utilizan con intensidad las cuentas corrientes, ya que 96 por ciento de los montos que mueven son para recibir pagos y efectuar ventas por la comercialización de los granos.

Los acopiadores consideran que su actividad está incluida en el artículo segundo de la Ley Reactivante, que plantea «eximir total o parcialmente cuando por las modalidades de sus operaciones hagan habitualmente un uso acentuado de cheques y cuyo margen de utilidad sea reducido en comparación con el tributo».

En el caso de los corredores de cereales, los empresarios plantean que padecen un problema parecido, porque intervienen en una cadena comercial cobrando y pagando por cuenta de terceros, que a su vez tributan en sus propias cuentas corrientes.

La alícuota establecida para el corretaje de cereales implica, de hecho, un impuesto equivalente a 15 por ciento de las comisiones del sector.

Como ejemplo, en una operación de $ 1.000, la comisión ronda 1 por ciento, es decir, $ 10.

Pero el impuesto cobrado sobre esa operación es de $ 1,50, por lo que el impuesto se termina quedando con 15 por ciento de una comisión exigua.

Duro golpe

En el caso del Mercado a Término, la Ley Reactivante «le aplica a los mercados de futuros y opciones un golpe durísimo que podría dejarlos fuera de actividad», aseguró Vera.

El impacto sobre el Mercado a Término deriva de la mecánica operativa de los negocios de futuros y opciones que impone ajustar diariamente las operaciones abiertas sobre la base del «precio de ajuste del día».

«Estábamos entusiasmados con el lanzamiento de futuros financieros, pero con esto no podemos iniciar nada», decía el vicepresidente del Mercado a Término,
Ricardo Baccarín. «El impuesto provoca en la gente un deseo de que el mercado no tenga volatilidad, lo cual va en contra de su esencia», indicó Baccarín.

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