«En la Argentina de hoy es más fácil crecer comprando entidades que con desarrollo orgánico. Hoy tenemos una cartera de 160.000 clientes, pero tenemos que llegar al menos a 500.000. Por eso estamos mirando algunas entidades que nos interesan». Después de varios ejercicios a pérdida, Roberto Corvi -CEO del Banco Itaú desde abril de este añoanuncia que el ejercicio cerrará con utilidades de u$s 13 millones (el año pasado habían perdido u$s 23 millones). Según este banquero ex Banco Francés, que es el primer argentino en presidir la entidad brasileña desde su llegada al país, este crecimiento se logrará llevando el número de sucursales de las actuales 80 agencias a 150. En otras palabras: duplicar la red y triplicar los clientes. «El Itaú es un banco esencialmente urbano: además de Capital y GBA nos interesan los grandes centros poblacionales -Córdoba, Rosario, Mendoza, Santa Fe-...» Corvi todavía no adelantó cuáles pueden ser el o las entidades por las que oferten.
• Revisión
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«Hace ocho meses que estamos por encima del punto de equilibrio; cuando llegamos apuntamos a los segmentos C2 y C3 (medio y medio bajo), que eran los menos bancarizados. También sufrimos el costo de la fusión con el Buen Ayre, otro banco con poca masa de clientes», admite Corvi. Sin embargo, a fin de 2000 comenzó una profunda revisión que permitió ya una reducción de sus costos en 25% con la misma red. «Quizás cerremos Mar del Plata, que era del Buen Ayre (que habría sido abierta por sus anteriores dueños justamente para incrementar su precio de venta), pero apuntamos a aumentar nuestra red».
El Itaú trajo también una cultura de banco «supertecnológico», lo que no parece llevarse del todo bien (al menos por ahora) con los conservadores usuarios del sistema financiero argentino. «Tenemos una cuenta que incluye tarjeta, caja de ahorro y cuenta corriente, todo sin cargo; la única condición es operar por teléfono o Internet, y nunca ir al banco. ¿Sabe una cosa? Nadie la quiere...», se resigna Corvi. De todos modos, la actual cifra de clientes representa un incremento de 15% en relación al año anterior. «Estamos atrayendo a gente de mayores recursos, y también estamos más activos en el segmento corporativo.»
La decisión de poner un argentino al frente de su operación local «seguramente tuvo que ver con tener a alguien que conociera el mercado. Somos muy diferentes: por ejemplo, en Brasil a nadie se le ocurre dar un cheque sin fondos porque prácticamente se convierte en un muerto civil. Y ni hablar de los volúmenes: el Itaú (que es el segundo banco privado y el tercero de Brasil, detrás del do Brasil y el Bradesco) tiene 11 millones de cajas de ahorro y 8,5 millones de cuentas corrientes. Todo el sistema bancario argentino no llega a esas cifras... Con semejante masa crítica, la eficiencia es enorme en lo que hace a costos».
Otro segmento que van a atacar -y del que estuvieron ausentes desde que llegaron-es el del comercio exterior. «Vamos a financiar exportaciones e importaciones, gerenciar cobranzas, etc. Vamos a aprovechar el hecho de que somos el único banco brasileño presente en la Argentina para hacer de nexo entre las empresas de ambos países». Dado que la operación argentina es la única minorista del Itaú fuera de Brasil (tienen banca privada en Portugal, Cayman, Luxemburgo y Nueva York) la experiencia aquí está siendo monitoreada como «una especie de tubo de ensayo para aplicarla en otros países», adelanta Corvi. «Si vamos a competir con los grandes bancos españoles o estadounidenses en la región, tenemos que ser un banco latinoamericano.»
A pesar de la aparente resistencia de los argentinos a la bancarización y el uso de las tecnologías, Corvi anuncia que la subsidiaria Itautec está desarrollando una máquina de pago de servicios, capaz de leer la cifra a cobrar, dar vuelto y entregar un recibo. El primero de estos aparatos estará en prueba en el primer trimestre del año venidero. Pero qué sucederá en 2002 es una incógnita que Corvi se niega a tratar de despejar. «Estamos en plena elaboración del presupuesto para el año que viene, y lo estamos haciendo sobre el supuesto de que la Argentina mostrará un moderado crecimiento en el segundo semestre.
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