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En este contexto está y estaba descontado que el gobierno argentino, vía sus funcionarios, exhale optimismo, aunque haya habido sólo un día de oferta y con aceptadores de la propuesta que se sabían de antemano (AFJP básicamente). Lo curioso es que la otra parte, la de los que en general rechazan la oferta por mezquina, se divide en silenciosos, por un lado, y repudiadores que se expresan por otro.
Desde ya que es prematuro opinar sobre un resultado que se conocerá el 26 de febrero, pero, dada la importancia señalada de las expectativas en la definición, conviene ver qué se opinó tras el primer día de oferta pública el viernes. Hoy será la segunda jornada.
El gobierno financió periodistas -este diario, ajeno a eso- para acompañar al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en su gira presentación por el exterior (road show ineludible en este tipo de ofertas internacionales al ser lanzada), pero es otra más de las maniobras desacertadas del ministro Roberto Lavagna: a Nielsen nadie le cree lo que dice. Nunca fue un buen negociador -ni técnicamente ni en imagen que calmara bonistas- y se conoce que tuvo intervención en salir del default por otras dos «cualidades» ajenas a la idoneidad, como el correcto dominio del idioma inglés y la abnegación para recibir desaires en cualquier país. No tiene cintura ni para calmar acreedores ni para moverse con criterio político. En Miami dijo claramente que a este gobierno le interesa salir del default, aunque sea hastiando a inversionistas, algo que comprometerá financieramente a la Argentina futura. Esto empalma con la crítica muy generalizada que se le hace a este gobierno que pone su imagen y la del Presidente por arriba del país. El oficialismo suele contestar a esto diciendo que si no fuera así no habría continuidad política frente a las próximas elecciones y « seguiríamos sin tener país por falta de quien con continuidad lo recupere».
Nielsen circulando-y más aún hablando- significa poco y nada, porque aparte no se le cree. Interesan más otras opiniones de banqueros -en Buenos Aires y veraneando-, de directivos de la Caja de Valores, de economistas y del exterior, de Wall Street y Francia, por ejemplo, que
No es, desde ya, un cálculo inicial sin justificación esta perspectiva de resultado posible sólo en los extremos. Las tiene y las brindamos, varias por primera vez son publicadas, en complemento de diálogos importantes.
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