11 de enero 2005 - 00:00

"El Mercosur no va aceptar cualquier oferta de EEUU"

Celso Amorin
Celso Amorin
Brasilia - El canciller Celso Amorim, cree que Estados Unidos no firmará un acuerdo bilateral con Mercosur, porque la unión Brasil-Argentina «no se va a tragar cualquier oferta», a diferencia de «casi todos los otros países» que han negociado con Washington. En una entrevista publicada ayer en «Folha de Sao Paulo», Amorim ratificó que su país quiere acceso al mercado estadounidense, con o sin el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas). «Nuestro objetivo es tener una buena negociación con Estados Unidos, el hecho de ser ALCA o no ser ALCA no es esencial», dijo. Brasil y Estados Unidos tienen previsto reanudar en las próximas semanas sus hasta ahora infructuosas conversaciones en torno al ALCA, una iniciativa de Washington de la que participan todos los países americanos salvo Cuba.

Así, por lo menos en las declaraciones, Brasil parece comenzar 2005 con una actitud más flexible en cuanto a sus negociaciones con Estados Unidos y la Unión Europea (UE), luego de un 2004 donde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo una posición irreductible ante la posibilidad de cerrar con esos dos bloques acuerdos de libre comercio. Esta posición se reflejó ayer en las declaraciones del ministro Amorim.

Hay que recordar que fue precisamente la actitud de la Argentina de acompañar a Brasil lo que impidió que el año pasado se avanzara en la posibilidad de cerrar acuerdos comerciales con Estados Unidos, fundamentalmente en lo que se refiere a la apertura de sectores clave como los servicios.

Donde habría una posición algo más productiva, siguiendo las declaraciones de ayer de Amorim, es en el caso de la UE.

Aquí el canciller de Lula habló de la posibilidad seria de firmar el postergado acuerdo de libre comercio que no pudo darse en 2004 (también por la negativa de Brasil de incluir sectores clave en las discusiones finales), pero siempre como miembro del Mercosur y no por separado. En realidad, esta es una imposición europea. No se sabe qué actitud tomaría Brasil si desde la UE se aceptara discutir país por país, absteniéndose del Mercosur como un todo.

Amorim no ocultó su pesimismo respecto de las nuevas rondas. «Va a ser una impasse permanente. Nosotros no vamos a aceptar esas reglas (de propiedad intelectual e inversiones) mientras no las haya sobre subsidios»,
subrayó. «Avanzaríamos más rápidamente si nos concentráramos más en acceso a mercados y menos en reglas generales para el hemisferio. Es difícil encontrar reglas generales con las cuales todos estén de acuerdo», agregó; y explicó que su país no es contrario a la iniciativa del ALCA y «hasta puede trabajar en ella siempre y cuando se ponga énfasis en el acceso al mercado» estadounidense. La principal queja de Brasil en estas negociaciones es la supuesta reticencia de Estados Unidos a abrir su mercado agrícola a los productos del Mercosur.

Washington a la vez insiste en aplicar un conjunto de normas para regular las relaciones comerciales en la región.

• Unidos

En la última reunión ministerial del ALCA, en 2003, se acordó que los países americanos podían cerrar acuerdos bilaterales con Estados Unidos, lo que en efecto ha ocurrido con varios casos en todo el continente. «Yo creo que ellos ( Estados Unidos) piensan que pueden obtener más concesiones de otros que del Mercosur, que cuenta con Brasil y Argentina, que estamos unidos», dijo el canciller.

En su opinión, Washington quiere enarbolar los resultados obtenidos con esos otros países para presionar al Mercosur. Amorim admitió, no obstante, que el ALCA sigue en su agenda. «Pero no puede ser la única prioridad u obsesión del gobierno brasileño», dijo al destacar la diversificación que ha logrado el comercio exterior de su país. Brasil se acerca aceleradamente a la meta histórica de 100.000 millones de dólares en exportaciones por año y ha aumentado «de manera extraordinaria» su comercio con naciones industrializadas, hasta el punto que estos mercados representan hoy 49 por ciento de las ventas, contra 30 por ciento de «años atrás», explicó.

Respecto de las también accidentadas negociaciones comerciales con la Unión Europea, el canciller dijo que ve posible avanzar en 2005. Destacó la disposición del bloque europeo de conceder cuotas para la agricultura del Mercosur. «Con la Unión Europea nos aproximamos en las negociaciones. Eso no ocurrió con el ALCA», dijo.

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