Lentamente, sin dramatismo, pero de modo constante, el indicador de precios se ha ido reacomodando a las posibilidades que le otorga la exigua base de negocios. Después de andar porfiando y buscando la neutralidad, con esperanzas de quebrar hacia arriba si aparecía dinero fresco, es como que la evidente trabazón de un mercado que parecía anudado entre oferta y demanda inflexibles optó por ir a buscar sus nuevos límites hacia abajo, hasta hallar una zona donde se vuelva a transar con fluidez de entrada y salida. Las últimas fechas resultaron ese persistente goteo de baja de cotizaciones -haciendo un soportable 1,65% en la semana-y se pudo observar que, a cada escaloncito descendido, las órdenes fueron mejorando en un ritmo similar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Acaso inaugurando otra etapa, el Merval concluyó la semana anterior con una rueda de nuevo rebajo en puntos, hasta cerrar en 1.162, y un total negociado que contuvo unos $ 47 millones para acciones ordinarias. La diferencia dio poco más de 1%, en retroceso, aunque esto sirvió para hallar una débil corriente tomadora, y selectiva, haciendo posiciones discretas en algunas plazas. Es un modo de empezar algo distinto que saque a la plaza de su peor situación: la de seguir arrugándose en negocios. Casi $ 50 millones de efectivo, si se reitera o expande, marcará un gradual retorno a días normales, sin que por ello desaparezcan ruedas bajistas, pero con sensación de repuntar cuando se toquen pisos bien firmes.
Dejá tu comentario