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Se flexibiliza la política monetaria debido a que 15 meses de crisis del crédito infligen golpes más fuertes al crecimiento y la inflación de lo que habían previsto los bancos centrales hace apenas dos meses. El FMI redujo su pronóstico de expansión global para el año próximo de 3% a 2,2% y anticipó la primera contracción en las economías avanzadas desde que se creó el organismo en 1945. Estimó que los precios aumentarían sólo 1,4% en los países ricos, menos de la mitad del ritmo de este año.
El problema para los bancos centrales es que la reducción de tasas que dispusieron puede no llegar a ser una solución a pesar de la inyección de fondos sin precedentes y de la disposición a aceptar garantía de menor calificación por los préstamos.
Una razón: los mercados de crédito siguen siendo frágiles, lo que indica que las instituciones financieras aún conservan efectivo luego de dar a conocer pérdidas y depreciaciones de u$s 691.000 millones. La tasa interbancaria de Londres por préstamos a tres meses bajó ayer a 2,39%, mientras que era de 4,82% hace un mes. La reducción récord deja a la Libor 139 puntos por encima de la referencial de la Fed, en comparación con un promedio de 22 puntos básicos de los últimos cinco años anteriores al inicio de la crisis global del crédito en agosto de 2007.
«Los problemas de los mercados de dinero son siempre muy graves», indicó Darío Perkins, de ABN Amro Holding. «Las tasas del mercado están por encima de las de los bancos centrales, y eso les produce alarma».
Al mismo tiempo, las empresas y los consumidores se retraen como consecuencia de la desaceleración del crecimiento y el endurecimiento del crédito. En los Estados Unidos, Cisco pronostica la primera caída en las ganancias en cinco años debido a la crisis financiera. Del otro lado del Atlántico, ArcelorMittal, de Luxemburgo, el mayor fabricante de acero del mundo, dijo que la caída de la demanda la obliga a duplicar los costos de producción.
Las empresas automotrices y las minoristas se encuentran entre las compañías más afectadas como consecuencia de la declinación del consumo. En Japón, Toyota Motor, la segunda firma automotriz del mundo, pronosticó la mayor caída de sus ganancias en por lo menos 18 años. Macy's, Target y Gap anunciaron una declinación en las ventas de octubre en los Estados Unidos.
Otra complicación para los bancos centrales es que algunas instituciones financieras se muestran renuentes a trasladar la reducción de tasas a los prestatarios. HSBC, Barclays y HBOS son algunas de las entidades crediticias hipotecarias que aún no decidieron si acompañar la reducción de tasas del Banco de Inglaterra con una declinación de sus propias tasas variables. En la eurozona, los bancos depositaron ayer una cifra récord de 297.400 millones de euros en el BCE en lugar de prestarlos en otros ámbitos. «Esperamos que el sector bancario haga su aporte para restablecer la confianza», dijo Trichet el pasado jueves.
Los bancos centrales apuestan a que las tasas de interés negativas inducirán a la gente a gastar en lugar de ahorrar dinero que pierde valor, aseguraron varios economistas. La estrategia también apunta a llevar a inversores y bancos a buscar un mayor rendimiento haciendo préstamos de mayor riesgo a largo plazo.
«Es evidente que hay que tener tasas de interés más bajas que la inflación», indicó Jan Amrit Poser, principal economista del Bank Sarasin de Zurich. «Los bancos centrales se apresuran a reducir las tasas de interés.»
De todos modos, «es muy prematuro hablar de tasas de interés cero en el mundo industrializado dado que las expectativas de inflación siguen siendo positivas», explica Jim O'Neill, economista jefe de Goldman Sachs en Londres.



