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10 de octubre 2008 - 00:00

El mundo va rumbo a una depresión. Se desplomó 7% Wall Street con pánico final

EE.UU. anunció ayer que se sumará a las estatizaciones de bancos. Aun así, en la última media hora de operaciones sucumbió Wall Street con derrumbe de 7,3%. Para ponerlo en números, en una sola jornada las acciones norteamericanas tuvieron una pérdida de valor de u$s 872.000 millones. En una semana, 2,5 billones de dólares. Si no se toman más medidas correctivas, el mundo va camino a enfrentar una severa recesión o, mejor dicho, una depresión económica como nunca se vio desde el crac del 30. George Bush hoy hablará a los norteamericanos, pero con palabras está claro que no se frena una corrida bancaria. General Motors ayer perdió 31% ante el panorama sombrío que tiene por delante. Morgan Stanley bajó cerca de 25% y lidera ranking de desconfianza. Las prometidas reuniones del Grupo de los Siete o la de los 20 (sumando a los países emergentes) no sirven demasiado en esta etapa. El FMI ayer anunció que está listo para auxiliar a países con problemas de liquidez: va a haber una larga lista en un mundo en el que nadie le presta a nadie. Los países que representan 55% del PBI mundial (EE.UU., Europa, Inglaterra, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda) ya estaban en recesión antes de este colapso en Wall Street. Nouriel Roubini, el economista que advirtió de esta crisis, ahora señala que la recesión en Estados Unidos puede extenderse por dos años por lo menos. Con la demanda contrayéndose, el escenario por venir es de una deflación. ¿Qué deberían hacer líderes mundiales? Bajar más fuerte las tasas, garantía total a depósitos, reducir deuda de hipotecas, obra pública, subsidios por desempleo y suspensión de remates de viviendas. No hay nada de esto a la vista. No hay liderazgo político en Estados Unidos a tres semanas de las elecciones. Una tormenta perfecta.

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La Bolsa de Nueva York cerró ayer con un descenso de 7,3% en el índice Dow Jones que perforó, por primera vez desde agosto de 2003, el nivel de los 9.000 puntos. Terminó en 8.579,19 unidades, un año después de que alcanzara su máximo histórico de 14.164,53 puntos.

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El deterioro se está produciendo con una rapidez que asombra a los analistas más veteranos de Wall Street, ya que el pasado 26 de setiembre cerró por encima de los 11.000 puntos y el 3 de octubre por encima de las 10.000 unidades.

La gran volatilidad que hay en el mercado hizo que, entre la campana que marca el final de la sesión regular de la Bolsa de Nueva York y el cierre definitivo, el indicador del Dow Jones perdiera casi 1% más.

El NASDAQ, donde cotiza la mayoría de las empresas de tecnología e informática, perdió 5,47% hasta 1.645,12 unidades, mientras que el selectivo S&P 500 retrocedió 7,62% hasta 909,92 unidades, un año después de que alcanzara un récord de 1.565,15 puntos.

El índice compuesto NYSE, que agrupa todos los valores cotizados en la Bolsa de Nueva York, bajó 7,87% hasta 5.809,96 unidades.

De este modo, los principales índices de Wall Street cerraron por séptimo día consecutivo en rojo. El Dow Jones y el S&P 500 bajaron 39,4% y 41,8%, respectivamente, desde que el 9 de octubre de 2007 alcanzaran sus máximos históricos.

El optimismo con el que comenzó la jornada, por unos resultados de IBM mejoresde lo esperado, se esfumópasada la media sesión por el miedo de los inversores a que la crisis crediticia puede arrastrar a la economía mundial a una recesión y por la preocupación por la salud del sector automovilístico estadounidense.

  • Mayor baja

    Las acciones de General Motors fueron las que más bajaron, al perder 31,1% de su valor, un nivel que no se veía desde los años 50, después de que Standard & Poor's pusiera al fabricante en observación para una posible rebaja de su calificación. Los títulos de su competidor Ford descendieron 21,8%.

    Exxon Mobil fue de los más castigados perdiendo 11,7%, debido a que el precio del petróleo cayó por debajo de los u$s 87 el barril, por preocupaciones de que una desaceleración mundial perjudique la demanda de energía. Algunos operadores sostuvieron que el fin de una prohibición para apostar a la caída de las acciones financieras pudo haber contribuido a la venta masiva.

    Los papeles de los bancos, particularmente bajo presión luego de que se pusiera fin a la prohibición de las ventas a descubierto, fueron las primeras víctimas. «Uno no ve qué otra cosa podría pasar que comenzar a nacionalizar los bancos», estimó un operador.

    Citigroup perdió 10%, Bank of America 1,12%, JP Morgan 6,67%, Goldman Sachs 10,31%, Wachovia 28,85%, Morgan Stanley 25,89% y Merrill Lynch 25,92%. En Estados Unidos, el gobierno no excluye la posibilidad de tomar participación directa en el capital de los bancos.

    El secretario del Tesoro, Henry Paulson, aseguró que ésta es una opción autorizada por la nueva legislación de emergencia que otorgó al gobierno u$s 700.000 millones para comprar activos tóxicos ligados a las hipotecas subprime. «Utilizaremos todas las herramientas que hemos recibido para lograr una máxima eficacia, incluido el fortalecimiento de la capitalización de instituciones financieras de todos los tamaños», aseguró Paulson.

    Los valores de AIG bajaron 23,2%, a pesar de que la Reserva Federal anunció el miércoles que inyectará en esta compañía otros u$s 37.800 millones a cambio de títulos de la aseguradora estadounidense. Prudential Financial perdió 23% junto con SLM, Legg Mason y Ambac Financial que cayeron 19%, 25% y 29% respectivamente.

    El bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, referencia del mercado, cayó después que un avance en los mercados de futuros de acciones limitaron la demanda de activos más seguros. El miércoles, el Tesoro dijo que reabriría emisiones de deuda para estimular la liquidez del mercado, pero una serie de subastas no fueron particularmente bien recibidas, lo que llevó los precios de los bonos fuertemente a la baja. El bono a 10 años rendía 3,77% y las notas a dos años 1,67%.

    Los mercados de créditos siguen obstruidos. El costo del endeudamiento interbancario en dólares, para cualquier período más allá de 24 horas, subió. La tasa LIBOR a tres meses trepó a 4,75% de 4,52%. Durante las últimas operaciones en Nueva York el euro cayó 0,1% a u$s 1,3654 con lo que borró las ganancias que, en un momento del día, lo ubicaron en u$s 1,3784.

    Los inversores son escépticos de que las vastas sumas que el gobierno esta inyectando ayuden a descongelar el mercado financiero. Los economistas creen que las compañías al no tener alcance a financiamiento de corto plazo puedan marcar el inicio una fuerte recesión.
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