La revista oficialista «Debate» llegó a adjudicarle a Cristina Kirchner «La madre de todas las batallas» cuando hasta hace 45 días parecían ciertas las encuestas pagas que se difundían sobre imagen y popularidad. Hasta que trascendió la realidad de la caída de imagen del gobierno y la primera dama dejó de ser considerada ganadora donde electoralmente se presentara, Capital Federal o provincia de Buenos Aires. Lo recuerda en su nueva edición la revista «Edición i». La frase la hizo famosa Saddam Hussein ya en la Guerra del Golfo al intervenir EE.UU. por orden del presidente George Bush (padre) tras la invasión de Irak. En este tono se podría decir que «La madre de todas las batallas» en la Argentina ha sido, en su historia, la lucha contra el Estado gastador más allá de sus ingresos genuinos. La sangre derramada en esta batalla ha sido el déficit fiscal, el peor de los pecados. Con ayuda de las estadísticas de la CEPAL, complementando donde nuestro Banco Central no tiene antecedentes, se pudo reconstituir la comparación entre el crecimiento del país desde 1910 (su PBI) y su déficit fiscal, hasta 2003. El resultado sorprende: en 94 años sólo en 4 tuvimos como país superávit fiscal o sea sólo 4 veces logramos frenar el ansia de gastar más de lo que los gobiernos recaudaban. Hipólito Yrigoyen (1920), Carlos Menem dos veces (1992 y 1993) y Néstor Kirchner (2003) lo consiguieron. El más legítimo fue el del radical Yrigoyen. Menem lo logró ingresando en las arcas del Estado la venta de las empresas públicas sin preocuparse mucho por limitar el gasto. Por su parte, Kirchner lo consiguió con impuestos distorsivos como el del cheque y retenciones al agro y petróleo porque la suerte de un momento externo excepcional para exportaciones argentinas le permite aplicarlas, pero también sin medir el gasto estatal que en dos años y medio (el clientelismo de Duhalde colaboró mucho) lo incrementó en 10.000 millones de dólares. Como sea -obviamente no bien, porque además se hace con dólar «recontraalto» que está envejeciendo y estancando el equipamiento industrial-, con el superávit ya descontado de este año, Néstor Kirchner igualará a Carlos Menem y pasará a ser uno de los dos presidentes con más años de superávit. Probablemente vaya a ocupar el santacruceño el primer lugar porque deberá mantenerlo en 2005 y subsiguientes por este cambio histórico en la Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos que despilfarraron tanto cuando se endeudaron en el pasado y ahora deben obtener superávit para saldar esa enorme deuda pública.
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En los restantes, siempre el gasto público (incluyendo en este análisis el pago de intereses de la deuda) superó a los ingresos y se terminó financiando ese desequilibrio con deudas o emisiones monetarias que desembocaron en devaluaciones, inflaciones y profundas crisis económicas que empobrecieron a la población. Informate más
En cambio, La situación es más grave si se mira cuánto creció el PBI en esa época: entre 1910 y 2003, la actividad económica se multiplicó por 9,7 veces, pero el déficit que se acumuló equivale a casi el doble del incremento que tuvo la riqueza en ese tiempo. Para simplificarlo: si la Argentina pasó de producir un PBI de $ 100 en 1910 a uno de $ 973 en 2003 (a precios constantes), el déficit que se acumuló durante todos esos años equivale a $ 1.843.
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