El precio del petróleo cerró ayer en baja en el mercado de Nueva York después de haber subido más de dos dólares durante la jornada, alcanzando 39,99 dólares, su nivel más alto desde octubre de 1990, cuando Irak invadió Kuwait. Al finalizar la sesión, el precio de la variedad West Texas Intermediate, de referencia en la Argentina, cerró para entrega en abril a 37,20 dólares, con una baja de 50 centavos en relación con el cierre del miércoles, cuando había saltado 1,64 dólar. Los observadores internacionales recordaron que el precio del petróleo tocó su máximo histórico el 11 de octubre de 1990, alcanzando 41,15 dólares, cuando Saddam Hussein invadió Kuwait, pero que después fue bajando si se observa el promedio mensual hasta ubicarse durante todo 1991 entre 19 y 23 dólares. Dentro de ese último año, la cotización tocó un máximo de 32,25 dólares el 16 de enero cuando los EE.UU. inició la invasión a Irak, pero el promedio de la cotización del WTI para ese mes fue de 21,60 dólares, según datos de la agencia «Bloomberg».
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Ayer, poco después de la apertura de las transacciones, el precio subió fuertemente en Nueva York, en reacción al discurso del miércoles por la noche del presidente George Bush. La cotización subió hasta 39,99 dólares al promediar la sesión y se llegó a registrar una oferta de venta a 40 dólares que no fue retenida como válida, antes de replegarse fuertemente. Según los analistas del mercado, «el precio subió demasiado rápidamente, y esto ya no correspondía a la realidad del mercado, que está muy aprovisionado de petróleo como para justificar ese nivel».
También afirmaron que los operadores tienen miedo de los riesgos ligados a la guerra, y por eso el crudo subió fuertemente, pero luego el mercado se dio cuenta de que los precios eran desmesurados y por eso volvieron a caer.
• Inquietud
Los operadores manejan aparentemente escenarios de catástrofe que perturbarían considerablemente el aprovisionamiento mundial de petróleo, como por ejemplo que Hussein destruya los pozos de petróleo iraquí o ataque Kuwait con sus misiles. Hay expertos que estiman que, de producirse alguna de esas situaciones, el petróleo podría subir hasta 50 dólares, aunque sea por una o dos jornadas.
Sin embargo, aun los pronosticadores más pesimistas sostienen que una vez que los EE.UU. declaren la guerra e invadan Irak, el petróleo tenderá a bajar a niveles promedio de 25 dólares. En ese sentido, diversos análisis coinciden en que la expectativa del conflicto bélico tendría más impacto sobre la cotización que la guerra en sí misma.
Por otra parte, aun en este contexto, hay factores que jugarían a favor de una baja de los precios a partir de abril. Entre esos factores se menciona el fin del invierno en el Hemisferio Norte, que generará una baja de la demanda de combustible para calefacción, la regularización de las exportaciones de Venezuela y una mayor extracción por parte de los grandes países productores que tienen capacidad para una reacción inmediata, sobre todo Arabia Saudita. Los expertos consideran además la posibilidad de que los EE.UU. recurran a sus reservas estratégicas, en caso de una trepada del precio debido a la guerra.
En el mercado local, los precios de naftas y gasoil al público seguirán congelados hasta el 31 de marzo, porque las productoras les venden petróleo a las refinadoras a 28,5 dólares, y se constituye un crédito a favor de las primeras entre ese valor y el del mercado hasta 36 dólares, que se compensará cuando bajen los precios. Por encima de 36 dólares, las productoras absorben la diferencia, porque pueden neutralizar la pérdida con los mayores ingresos que perciben por las exportaciones. Estas, por el momento, siguen gravadas con una retención de 20%, mientras el Ministerio de Economía negocia con las empresas derechos crecientes a partir de los 36 dólares.
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