El "plan freezer" no tendrá éxito
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Ya se han afectado los derechos de propiedad de los tenedores de bonos; ahora también los de los depositantes, más los derechos de disponer de los ahorros libremente. Y siempre el mismo argumento: la alternativa es peor. Es cierto que hay alternativas peores. Pero, ¿por qué no eligen las mejores? A la desconfianza se responde con medidas que aumentan más la desconfianza, en un círculo vicioso que no puede terminar bien.
¿Qué va a pasar ahora? Los depósitos no van a caer (o caerán poco). Pero el circulante se transformará en dólares. El dólar servirá como circulante y como reserva de valor. El peso irá desapareciendo. La demanda de dólares se incrementará exponencialmente, aumentada también con sobrefacturación de importaciones y todo tipo de recovecos que se encuentren. El «target» serán las reservas del BCRA.
A medida que las reservas vayan cayendo, las dudas se incrementarán: ¿terminará la película en dolarización con el BCRA vendiendo hasta el último dólar o cuando caigan 3 o 5 mil millones de dólares dichas reservas, la «entente» política dirá «basta»?
El termómetro de la coyuntura lo medirán la caída diaria de reservas y el valor del dólar futuro.
Y aumentaron fuertemente las probabilidades de que el match se defina pronto: dolarización (unilateral, a las apuradas, perdiendo muy tontamente la posibilidad de haber hecho una dolarización bilateral con EE.UU., con falaces argumentos pseudonacionalistas), o devaluación + pesificación (es decir, devolución de depósitos en pesos y no en dólares, con un dólar a 3 pesos o más). Ojalá la clase política optara por una verdadera y civilizada dolarización. Pero no podemos hacernos ilusiones de que ésa será la decisión de nuestros dirigentes.




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