7 de abril 2008 - 00:00

Empieza esta semana la discusión de nuevas medidas para el agro

Alberto Fernandez
Alberto Fernandez
El gobierno trabaja contra reloj, en la operatividad de las medidas anunciadas hace 10 días por Alberto Fernández -luego reforzadas por Martín Lousteau- para tener un menú de ofertas para mostrar cuando, esta semana, retomen el diálogo con las entidades rurales.

Entre hoy y mañana, se iniciará la ronda de contactos con los dirigentes del campo para convocarlos a una mesa de negociación que debería concretarse en estos días. Esa es, según fuentes oficiales, la orden que dejó Cristina de Kirchner antes de partir rumbo a París.

Los tiempos de la Casa Rosada, se dijo anoche, los marca la concreción de un objetivo puntual: tener definidas y operativas algunas de las medidas pro campo anunciadas en los últimos días, para cuando se concrete la primera reunión formal con los productores.

Esa es, al menos, la explicación oficial cuando se interrogó sobre por qué, a cinco días del levantamiento del paro por parte de los chacareros en una asamblea en la Ruta 14, todavía no hubo avances sensibles desde el gobierno en la negociación con el sector.

Existieron, eso sí, contactos esporádicos y oficiosos. Pero recién entre hoy y mañana, desde Casa Rosada se haría la convocatoria formal a las cuatroentidades, Sociedad Rural, FAA, CRA y Coninagro, para restablecer una instancia de negociación.

  • Velocidad

    Uno de los puntos sobre los que en estas horas trabaja el gobierno apunta a darle celeridad a los mecanismos de compensaciones, reintegros y subsidios propuestos para los pequeños y medianos productores.

    Por caso, el programa para subvencionar el flete a los que tienen ubicados sus campos a más de 400 kilómetros de la zona de comercialización. Para eso, habrá un registro que, en teoría, rápidamente pondrá en marcha el procedimiento para que llegue el subsidio.

    En rigor, admiten en el gobierno, el grueso de las medidas son complejas y de aplicación engorrosa por lo cual se dificulta la pretensión de tener en marcha esas acciones antes de volver a sentarse con las entidades. «Debemos superar la instancia burocrática», dicen, no sin lamentos.

    Hay, en paralelo, otros asuntos latentes. Uno político y otro técnico:
  • El político está ligado a que en la Casa Rosada cayó mal la secuencia de declaraciones de dirigentes agropecuarios que advirtieron volver a las rutas y a generar desabastecimiento -hubo palabras- de ese tenor durante el acto de autoconvocados en Azul, el día sábado así como también los que recomendaron a los productores -caso Mario Llambías- que sólo vendan lo necesario. «Flaco favor le hace al diálogo amenazar a la Presidente y a todos los argentinos con el desabastecimiento», dijo Alberto Fernández, quien se sentará a la mesa como garante político de la negociación mientras Lousteau, Javier de Urquiza y Guillermo Moreno serán los operadores técnicos de las medidas. También Florencio Randazzo, el ministro del Interior, estalló contra Llambías: «No queremos más al pueblo de rehén», dijo el funcionario.

  • El ítem operativo, como siempre contaminado de política, tiene que ver justamente con el secretario de Comercio. A Moreno, un sector del gobierno le endilga haber fracasado en los planes de contención de precios que ahora generan quejas de los productores. Citan, como ejemplo, el caso del combustible: en teoría, hay un gasoil subvencionado que «debería costarle 2 pesos al productor que, sin embargo, termina pagando 2,70», dicen en gobierno y le cargan ese problema a Moreno. Está, detrás, la disputa entre Moreno y Alberto Fernández. El jefe de Gabinete advierte que deberán revisarse acuerdos hechos por el secretario de Comercio que «nunca se cumplieron» y ahora son motivo de queja de los productores. Los toreos dentro del gobierno son explotados por los dirigentes rurales que aprovechan para vengarse de cuando el gobierno sembraba la discordia entre ellos.
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