La primera y demorada gira de Néstor Kirchner a Alemania comienza hoy con el objetivo de atraer inversiones y apoyo ante el Fondo Monetario. No es tarea difícil obtener declaraciones favorables al país por parte de un gobierno que tiene simpatía por la Argentina. Más difícil será convencer a los empresarios germanos de que tendrán libertad para disponer, según convenga a las leyes del mercado, los precios para sus productos. Fue alto el impacto, entre las firmas alemanas con interés en invertir, del boicot lanzado por la administración de Kirchner contra Shell y Esso por aumentar combustibles.
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En el caso de la automotriz, las novedades estarían orientadas a la duplicación de la producción de coches hacia fin de año, con un nuevo modelo para México y para Brasil, tal como anticipó hace un mes en entrevista con este diario el gerente para América latina de VW, Klaus Rakowski.
La compañía alemana, a cuyos ejecutivos entusiasma un dólar alto en la Argentina, fabrica actualmente 30.000 unidades del Polo Classic para el mercado mexicano, y la intención es producir otras 40.000 para fin de 2005 o comienzos de 2006.
El pasado político de Klima -ex canciller socialdemócrata de Austria-ayuda en una relación de amistad con el alemán Gerhard Schröder. Además, «se lleva bárbaro con Kirchner», dijo una fuente empresarial alemana que maneja argentinismos.
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