El economista Ricardo Arriazu advirtió que el mayor desafío del programa económico de Javier Milei no pasa hoy por las variables macro tradicionales, sino por el mercado laboral del conurbano bonaerense, donde la pérdida de empleo podría tensionar el frente político en un año clave.
Uno de los economistas más escuchados por el Gobierno advirtió por el desempleo en el conurbano
El economista Ricardo Arriazu advirtió que la dinámica actual destruye más puestos de trabajo de los que genera y alertó sobre el impacto político en el Gran Buenos Aires. También pidió bajar la tasa de interés y avanzar con medidas de contención.
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Ricardo Arriazu advirtió que la dinámica actual destruye más puestos de trabajo de los que genera y alertó sobre el impacto político en el Gran Buenos Aires.
Arriazu, que está entre los economistas más escuchados por el Gobierno, explicó que el proceso de cambio actual produce "más destrucción de empleo que creación" y precisó durante una disertación ante inversores organizada por BlackToro Asset Management que ese fenómeno se concentra mayormente en el conurbano bonaerense. De acuerdo con el economista, los sectores que muestran crecimiento, como la energía, la minería y el agro, requieren gran cantidad de divisas, pero absorben poca mano de obra. Por el contrario, los que emplean a la mayoría de los trabajadores, como la industria, la construcción y el comercio, atraviesan un retroceso y mantienen su epicentro en el Gran Buenos Aires.
Arriazu vinculó este fenómeno con los cambios en los incentivos económicos. "El empresario no tiene la culpa de haber invertido donde invirtió, fueron los incentivos que dieron los gobiernos. La gente tampoco tiene la culpa de haberse mudado al Gran Buenos Aires; también fueron los incentivos que le dio el Gobierno. Y ahora cambian las reglas del juego y algunos quedan en el daño”, planteó.
El economista planteó que esta situación "puede generar un ruido político" y trasladarse al plano electoral. "El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año", enfatizó.
En esa línea, señaló que los datos recientes ya muestran una mayor caída del empleo en el Área Metropolitana de Buenos Aires en comparación con el promedio nacional, mientras que la relocalización de trabajadores hacia regiones más dinámicas —como Neuquén— avanza a un ritmo insuficiente.
En los partidos del Gran Buenos Aires, la desocupación alcanzó el 9,5% durante el último trimestre de 2025, unos 2 puntos porcentuales más que el promedio país (7,5%). En Neuquén, en cambio, la desocupación baja a 2,3%.
Potencial estructural, pero con costos en la transición
Arriazu remarcó que "Argentina tiene una estructura productiva artificial, producto de casi un siglo de castigar a los sectores en los cuales tenemos ventaja comparativa y subsidiar a los sectores donde no tenemos ventaja comparativa".
En su análisis de largo plazo, Arriazu destacó las oportunidades que ofrece el nuevo esquema productivo. Mencionó, entre otros, el desarrollo de Vaca Muerta, que podría impulsar de manera significativa las exportaciones energéticas en los próximos años, así como los proyectos mineros de cobre en San Juan agrupados en Vicuña.
"Vaca Muerta es posiblemente la mejor roca del mundo. Como mínimo, igual a Permian. Cuidado, no confundir con convencional, que son mucho más reproductivos que el no convencional. El break even point en Argentina debe estar en u$s42 el barril. Argentina está en pleno proceso de desarrollo, tiene más gas que petróleo. Viene creciendo la producción, le faltaba infraestructura. ¿Para qué? Para transportarla y poder comercializarla", analizó.
Proyectó que para 2030 la Argentina podría alcanzar exportaciones energéticas por u$s32.000 millones, impulsadas por el desarrollo de Vaca Muerta, la ampliación de la infraestructura de transporte y el aumento de la producción de líquidos del gas. Para este año, estimó la exportación de 135 millones de barriles de petróleo y 225 millones para el próximo. "Cada dólar que sube el precio del petróleo son u$s135 millones este año y u$s225 millones el año que viene", subrayó.
También proyectó un fuerte potencial para el agro en caso de eliminarse las retenciones, con impacto tanto en producción como en generación de divisas. Sin embargo, aclaró que esos beneficios aún no se reflejan plenamente en la actividad actual y que el proceso de transición implica “cuellos de botella” que deben ser gestionados.
Tasas altas y crédito en tensión
En el corto plazo, el economista puso el foco en la política monetaria. Consideró que el nivel de tasas de interés resulta elevado para la etapa actual del ciclo económico y limita la recuperación de sectores clave para el empleo.
“En este momento, mi opinión, el Banco Central debería bajar la tasa de interés. Es lo mismo que en el 2024. El Fondo decía había que subirla, la mayoría decía que había que subirla, nosotros decíamos había que bajarla. Esta vez creemos que hay que bajarla porque la gente piensa en dólares. Los bancos están con miedo porque les subió la cartera irregular. La cartera irregular se les subió porque subió la tasa de interés y porque se ensanchó la economía", recomendó.
Arriazu también se refirió al comportamiento del consumo. Si bien los indicadores agregados muestran niveles elevados, advirtió que están impulsados por el turismo, la venta de autos y motos, y los viajes, rubros que experimentaron aumentos entre el 40% y el 60% en las etapas iniciales de la recuperación y que captaron una parte considerable del gasto.
En contraste, el consumo masivo presenta un desempeño más débil, lo que explica la percepción negativa en amplios sectores de la población. "Por eso la gente piensa que el récord de consumo es un chiste", expresó.
Finalmente, el economista estimó que el programa económico tiene actualmente un 50% de probabilidades de éxito, una mejora respecto de sus proyecciones del año pasado, aunque condicionada a la capacidad de atravesar el próximo test electoral sin un deterioro social mayor. "Somos el país de las oportunidades perdidas. Si superás el cuello de botella de la próxima elección en el Gran Buenos Aires, no tengas duda: la Argentina cambia", apuntó.
Para eso, consideró necesario complementar el esquema macro con políticas de contención, como la Asignación Universal por Hijo, el seguro de desempleo y la obra pública focalizada, orientadas a amortiguar el impacto de la transición sobre los sectores más afectados.



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