Empresarios quieren más cables y menos gasoductos

Economía

«América latina debería enfocarse más a la integración energética que a la de combustibles.» Recién llegado desde Panamá, donde participó del Foro del Sector Privado de las Américas, Ernesto Gutiérrez (presidente de ese foro y CEO de Aeropuertos Argentina 2000) pareció con esta afirmación tratar de desalentar el megaproyecto de un gasoducto que uniría Venezuela, Brasil y la Argentina. En diálogo con este diario, Gutiérrez repitió su posición pro biocombustibles y dijo que, de lograrse la interconexión eléctrica en el continente, «la gran ventaja es que no habrá que llevar el combustible hasta el lugar donde se genera la energía, sino que se podrán poner plantas generadoras prácticamente en cualquier lugar donde esté ese combustible -sea fósil o biológico- y transportar la energía».

El empresario dijo que sus pares reunidos en Panamá apoyaron de manera casi unánime el desarrollo de combustibles biológicos, a pesar del intenso lobby en contrario del régimen chavista, ya que la propia subsistencia como tal depende de que el petróleo siga siendo la principal fuente de energía de la región. Veamos las principales definiciones del empresario:

  • Las grandes empresas y las pymes apoyan el desarrollo de los biocombustibles; esto les da a las pymes agropecuarias una participación real en el mundo de los grandes negocios.

  • Hoy el costo de extracción de petróleo es de u$s 10 el barril, y se vende a u$s 60. Parte de esa plusvalía (no toda, es cierto) irá a esos productores agropecuarios, lo que será un factor de justicia distributiva.

  • Es falso que los biocombustibles vayan a competir con los alimentos: lo que habrá que hacer es multiplicar las superficies cultivadas. Y si bien es cierto que las inversiones para convertir en fértiles tierras áridas son altas, fíjese en el ejemplo de la soja; antes era un cultivo geográficamente acotado; hoy ya no lo es por la biotecnología.

  • El etanol hizo que se pasara de rendimientos de 7.000 toneladas por hectárea de caña de azúcar a 50.000 t/ha.

  • También es falso que los biocombustibles provocarán la deforestación: tanto la caña como el maíz necesitan frío para generar azúcar, y los mayores bosques y selvas del planeta están en áreas cálidas.

  • Pero no es la única energía alternativa que apoyamos: también el foro se pronunció a favor de la eólica, de la atómica... China tiene un plan de inversión de u$s 50.000 millones para levantar 350 centrales nucleares en 25 años...

  • Por eso deberíamos apuntar a la interconexión eléctrica, que es más fácil y más barata que construir gasoductos. Las nuevas centrales a biocombustibles podrán estar en cualquier lado; de ahí saldrían los cables de la interconexión. Hoy tienen que estar al pie de los pozos de gas.

  • Y se autocompensaría el sistema: ya no pasaría lo de tener que cortarle el gas a Chile, por caso. Si la Argentina no tiene electricidad para entregarle, podría obtenerlo de algún otro país en condiciones de abastecerlo.

  • Todavía estamos lejos de que los costos sean eficientes: un Mw de capacidad instalada en una central térmica cuesta u$s 1 millón, costo que se eleva a u$s 1,3 millón si es eólica y a u$s 1,8 millón si es solar.

  • La solución sería que los gobiernos subsidien las energías alternativas, que fue el punto central de la declaración del Foro del Sector Privado; obviamente, Hugo Chávez no estaría dispuesto a hacerlo, pero sí Brasil.
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