4 de abril 2010 - 00:33

Empresarios ven cerca una solución al conflicto con China, pero exigen negociar

El canciller Jorge Taiana se reunirá hoy con el embajador chino en Buenos Aires, Gang Zeng, para intentar destrabar el conflicto comercial iniciado cuando ese país asiático anunció que bloqueará el ingreso de aceite de soja argentino a su territorio.

La decisión china habría sido tomada en represalia contra el proteccionismo aplicado por Argentina, y provocó gran malestar entre los empresarios exportadores locales del sector y una elevada preocupación en la Casa Rosada.

Según datos oficiales, la decisión del país asiático significaría más de 1.600 millones de dólares menos para la balanza comercial nacional y otros 620 millones de dólares menos de ingresos fiscales por retenciones.

Por ello, Taiana se sentará este lunes a dialogar con el embajador chino en su despacho del piso trece del Palacio San Martín a las 15.00 para intentar acercar posiciones y evitar así que el conflicto comercial se agrave.

El problema para Argentina estalló cuando la agencia Xinhua, que depende directamente del Consejo de Estado de China, difundió la prohibición para las importaciones de los aceites el jueves último.

"Las importaciones de aceite de soja argentino que contengan residuos de solventes con un nivel superior a 100 partes por millón están impedidos de ingresar al mercado chino a partir de hoy jueves", sostuvo el cable de Xinhua.

El bloqueo que impuso el gobienro de Hu Jintao a los aceites de soja serían en represalia de las barreras aduaneras impuestas por el Ministerio de Industria y Turismo para algunos productos provenientes de China.

El país asiático justificó la restricción como un cambio de la política de licencia de importación de aceite de soja, que antes pertenecía a los gobiernos provinciales y ahora lo devuelven al Ministerio de Comercio.

Pero Xinhua indicó que "la medida se tomó para ayudar a los productores locales y en represalia contra Argentina, nación que ha aplicado medidas anti-dumping contra mercaderías provenientes de China, incluyendo vajilla y textiles".

Ante el complejo escenario, la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, dijo este domingo que la administración de Cristina Kirchner "no prohíbe las importaciones chinas" y aclaró que las medias antidumping impuestas hasta el momento "sólo intentan evitar la competencia desleal".

"No prohibimos las importaciones chinas, que siguen ingresando a nuestro país en forma de sana competencia", dijo Giorgi y añadió: "Cada medida antidumping ha surgido a partir de que se corroboró daño a la industria nacional".

Así, la funcionaria se refirió a las medidas antidumping que implementó Argentina desde fines de 2008 contra productos provenientes de China.

Giorgi explicó que los productos chinos que tienen antidumping siguen ingresando al país sometidos a valores de importación que eliminan la competencia desleal.

Antes de la reunión de Taiana con el diplomático chino, el vicepresidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), Miguel Calvo, reclamó que la Casa Rosada encare "con seriedad" las gestiones con el gobierno asiático para superar el conflicto.

"El tema es importante y hay que ponerle todos los cañones", planteó Calvo en declaraciones radiales al tiempo que se mostró confiado en que las negociaciones llegarán a buen puerto y las exportaciones del sector no serán afectadas sobremanera.

"Tampoco es para suicidarse. Esto no significa el caos: hay una traba con el principal comprador (de aceite de soja a la Argentina), pero lo que hay que sentarse a negociar", afirmó el empresario.

En la misma línea, Calvo planteó que a la largo plazo China "no puede dejar de comprarle" soja a la Argentina porque, según afirmó, el país es el único productor de la oleagionosa en las cantidades que demanda el gigante asiático.

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