2 de marzo 2004 - 00:00

En Chile, todos quieren Parmalat

Santiago de Chile - Los productores lácteos que abastecen a la filial de Parmalat en Chile anunciaron que dejarán de suministrar leche a la empresa desde la semana próxima, si no les cancela las entregas de enero y febrero, al tiempo que mostraron interés en hacerse cargo de las operaciones de la empresa. Los productores también quieren participar en las negociaciones que definirán el futuro de Parmalat Chile y anuncian que podrían asociarse a fin de tomar a su cargo el total o parte de las operaciones de la empresa. Este interés se suma al manifestado por otros grupos económicos -por caso, la familia Solari, vinculada a la cadena de tiendas Falabella- que en algunos casos no sólo quieren tomar la filial chilena sino también las de la Argentina y Uruguay, pero lo cierto es que la lista -hasta que los interventores decidan vender- se hará interminable. De hecho, parece mucho más probable que un grupo local que ya esté en el negocio se haga cargo de la filial de cada país, justamente por la falta de masa crítica que tiene Parmalat en cada uno de esos mercados, y la imposibilidad que encontraría un «recién llegado» de competir con los jugadores ya establecidos.

En declaraciones a la agencia «ANSA», Ricardo Michaelis, titular de la Federación de Productores de Leche, dijo que «no podemos quedar fuera de las tratativas que está haciendo la filial de Parmalat por buscar un socio o vender la empresa». Los otros dos interesados son el holding Bethia, de la empresaria Liliana Solari, y el empresario Max Marambio, quien no tiene interés en la marca Parmalat pero sí en las instalaciones que posee en Chile, que serían utilizadas para exportar lácteos hacia Cuba, donde ya es uno de los principales abastecedores.

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