No va a ser una buena semana para los inversores. Los bonos y acciones argentinos, además de la crisis interna que provocaron las mediciones del INDEC, deberán vérselas con noticias adversas del exterior que afectarán a Wall Street y a los mercados del mundo.
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El 1,1% de inflación de marzo que anunció el INDEC hace que la situación de agonía de los bonos en pesos que indexan por CER sea irreversible hasta que el organismo sincere la medición del costo de vida.
El gobierno ha perdido el crédito en todos los mercados en el momento que más lo necesita, porque a partir de 2009 los vencimientos de deuda son considerables.
Venezuela, el gran comprador de bonos, no aportará esta vez, y lo que puede aportar será muy poco. Fue un pésimo negocio adulterar los índices de precios del INDEC y apoyarse en Chávez como fuente de crédito y ayuda.
Los precios de los títulos públicos ya no están en el piso, porque pueden retroceder más. Nadie quiere tenerlos en su cartera. Las AFJP los han reemplazado con títulos de tasa fija que, aunque tienen rendimientos negativos contra la inflación, por lo menos son previsibles.
El ahogo que produce el gobierno a los inversores institucionales es grande. Ha obligado a las AFJP a traer el dinero que tenían depositado en acciones y bonos de otras Bolsas y países para prestárselo al Tesoro nacional. Un pésimo negocio para los futuros jubilados.
Lo que juega a favor para que estos elementos no desaten una crisis financiera es que siguen llegando los dólares de la exportación e impiden que la divisa se dispare. Lo más preocupante es que el país no va a quedar al margen de una crisis en el exterior y está muy vulnerable. Wall Street esta semana puede verse complicada porque ingresan los balances trimestrales de las empresas y se prevé que muchos de los resultados serán negativos, en particular los de los grandes bancos, golpeados por la crisis hipotecaria.
La semana pasada, los desempeños decepcionantes del primer trimestre del gigante del aluminio Alcoa y del grupo General Electric (GE), considerado como el barómetro de la economía estadounidense, reavivaron los temores sobre el alcance y las consecuencias de la crisis.
Enfriamiento
Al corregir sus previsiones anuales, GE y Alcoa enfriaron las esperanzas de una recuperación de la economía, prevista para la segunda mitad del año.
Los analistas estiman ahoraque las ganancias de las compañías que integran el índice S&P 500 caerán 11,8% frente al año pasado, una cifra peor a 8,1% que calcularon hace una semana, según «Reuters Estimates».
Sin embargo, gran parte de la caída en las ganancias está enfocada en el sector financiero, donde se espera que éstas caigan 61%. Los resultados de las grandes instituciones bancarias, epicentro de la crisis, también son ansiosamente esperados.
El miércoles, los bancos JP Morgan Chase y Wells Fargo darán a conocer los suyos, seguidos el jueves por Merrill Lynch y el viernes por Citigroup.
Wall Street también recibirá una serie de datos económicos, con dos indicadores clave de inflación, el índice de precios al consumidor y el índice de precios al productor.
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