Protagonizando una semana de reacomodamientos notorios entre las «placas» de la tendencia, ayer el mercado accionario reaccionó con fuerza para borrar el traspié anterior y enjugando el saldo adverso: hasta se dejó un resto para seguir repuntando. Un andar inusitado, que no se ata a causas puntuales de cada día, sino que responde a un movimiento anárquico y golpes de tónica originados en el desorden creado por la zona de incertidumbres. Todo argumento dudoso parece hacer prevalecer una de las fuerzas, que con señales no menos vidriosas deja paso al predominio de la otra. Y así, se pudo ver un derrape de importancia el miércoles, seguido de inmediato de la plaza de ayer: donde el índice trepó con vigor hasta un máximo de 1.354: que conservó en la clausura y dando un espectacular 3,5% de aumento.
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En precios a todo vapor, pero por debajo -en la base- el cúmulo de órdenes quedó un tanto inferior a lo realizado el día previo. No se pasó de los $ 65 millones y el corazón del notable aumento en cotizaciones recayó en la llamativa detención vendedora: la que permitiera actuar con efecto de amplificación, a un nivel de negocios que sólo fue estable. El mix del total realizado se volcó netamente a la compra, fue lo que hizo la diferencia.
Ninguna líder se privó de saborear el rebote, subidas al «tren de la alegría».
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