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Martín Lousteau
En las principales ciudades del país, el panorama es el mismo. En Córdoba, el titular de la Cámara de Supermercados local dijo: «Voy a ser sincero: en algunas sucursales estamos pensando muy seriamente en cerrar el negocio, porque prácticamente no hay mercadería».
El titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech, se sumó a los pedidos de diálogo. Reclamó a los productores agropecuarios que le den al sector el mismo trato que le darían a los lácteos y se los deje pasar por las rutas, porque de lo contrario corren el riesgo de perder buena parte de la producción y que se produzca desabastecimiento. La industria avícola produce unos 2 millones de pollos por día hábil, pero esa actividad peligra porque en las rutas no se dejan pasar a los camiones con carga, mientras que tampoco a los que trasladan el alimento necesario para más de 400 mil crías que hay en distintas plantas. «La mayoría está condenada a ser sacrificada, en siete o diez semanas faltará 25% de la producción», alertó Domenech.
El problema del transporte que no puede llegar a los distribuidores afectó a casi todos los productos. Los relevamientos hechos por las entidades de Defensa del Consumidor mostraron falta de aceites de maíz, de galletitas y de harina, entre otros. De hecho, ayer, la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) manifestó en un comunicado su «honda preocupación» por el paro que, según advirtió, «pone en riesgo el abastecimiento nacional».
Los faltantes se dan principalmente en alimentos. Desde las petroleras aseguran que los camiones que transportan combustible no sufrieron mayores demoras.



