En medio de una confusa negociación entre la SEPI y los oferentes por Aerolíneas Argentinas y una fuerte crisis del negocio aerocomercial, el gobierno nacional decidió otorgar a Southern Winds la concesión para explotar rutas internacionales con aviones de gran porte para transportar pasajeros, carga y correo.
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Las rutas adjudicadas son: Buenos Aires-San Pablo-Madrid-Barcelona, Buenos Aires-Roma-Milán, Buenos Aire-Miami-Nueva York y Buenos Aires-México. Con equipos de gran porte o de similar o inferior capacidad comercial, también se otorgaron a SW las rutas: Córdoba-Buenos Aires-Iguazú-San Pablo-Rio de Janeiro, Córdoba-Rosario-Buenos Aires-Montevideo-Punta del Este, Córdoba-Lima, Córdoba-Buenos Aires-Asunción, Buenos Aires-Neuquén-Bariloche-Esquel-Temuco-Puerto Montt y nuevas rutas de cabotaje.
Esta es la primera oportunidad que se le otorgan a una empresa rutas internacionales desde que venció la exclusividad de Aerolíneas, en noviembre del año pasado según el contrato firmado al venderse la línea de bandera. Con anterioridad, LAPA había tenido la concesión de la ruta Buenos Aires-Atlanta, pero ésta no estaba dentro de las que recibió Aerolíneas al privatizarse.
• Complicación
El otorgamiento de rutas internacionales a SW está dentro de los parámetros legales porque, aunque se trata de los mismos destinos que debería operar Aerolíneas si no los hubiera suspendido, hay frecuencias pactadas con los países de destino que exceden las cubiertas por la línea de bandera.
No obstante, la noticia puede complicar todavía más las negociaciones que se están llevando a cabo en España por Aerolíneas. De hecho, allegados a Enrique Pescarmona, uno de los interesados en Aerolíneas, se quejaron de la medida del gobierno argentino, tomada antes de que Aerolíneas pudiera rehabilitar los vuelos internacionales.
No obstante, en marzo, cuando se abrió el proceso para adjudicar esas rutas, Aerolíneas, gerenciada por la SEPI, no presentó objeciones aunque hubiera podido argumentar que el mercado estaba suficientemente cubierto con las frecuencias que tenía.
En principio, SW anunció que antes de fin de año empezará a volar la ruta Buenos Aires-Miami y que irá cubriendo el resto en forma gradual dentro del plazo de 180 días que se le otorga en las resoluciones. La situación de SW se ve favorecida en estos momentos de crisis de la aviación en el mundo, porque deberá pagar menos por los leasing de los aviones y porque no se trata de una empresa americana, que puede producir más temor en los pasajeros.
Se puede especular, sin embargo, con que SW tomará una decisión definitiva sobre el resto de las rutas cuando se defina el futuro de Aerolíneas, debido a que esta empresa, aun con varios meses sin volar, es más conocida internacionalmente y porque el mercado está en franca recesión, con una caída de más de 30 por ciento en los vuelos de cabotaje y de 12 por ciento a 14 por ciento en los vuelos internacionales desde y hacia Buenos Aires.
No obstante, la decisión oficial, en el actual contexto, podría leerse como una forma de cubrirse frente a una eventual quiebra de Aerolíneas, con lo cual SW, una empresa que surgió impulsada en principio por los españoles para tercerizar vuelos de la línea de bandera, podría convertirse en la única empresa argentina que vuela al exterior.
Horas después de conocerse la medida oficial, se realizó en Madrid la reunión entre la SEPI y el equipo de Pescarmona, que ofreció garantizar con el patrimonio de IMPSA los créditos que dará la SEPI al que se haga cargo de Aerolíneas, lo que le daría alguna ventaja sobre el grupo Marsans, el otro competidor por este negocio, que está además perjudicado porque sus ingresos provienen del turismo y de la aviación comercial.
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