Importante demostración de energía dio la plaza porteña, en una fecha donde no arribaba el concurso de órdenes externas -vía Nueva York- por el feriado en Wall Street y, en soledad, la plaza fue capaz de reunir más de 92 millones de pesos de efectivo neto, en ausencia de certificados.
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Es lo más descollante para precisar, aunque esto dejó a una plaza medio «renga» y acaso la falencia la sufrió más por el flanco de demanda que por la venta.
Lo cierto es que se trató de un desarrollo con las dos caras del resultado posible: primero, un camino a las inéditas alturas nominales -hasta rozando 1.570 puntos y que después se transformó en una pendiente que llevó a mínimo de 1.533 y un cierre cercano, sólo en 1.534 puntos.
• Depuración
Resultó así un dibujo aconsejable, en partepor las circunstancias de no poder sumar órdenes foráneas y, en lo que sería más valioso, también por imperio de una actitud racional de los operadores: quienes suponen que la exigencia permanente hacia arriba no es posible de sostener y habilita a presiones que provocan rodadas peligrosas. Y suponen bien.
Una zona de filtrado y de tomas de utilidades abordó todo el listado mayor, en ciertos casos hasta con bajas de cinco y seis por ciento. Dos subas solitarias, Petrobras y Renault, y retroceso de Galicia -de 2%- que condenó a una baja de 1,5 por ciento en el índice Merval.
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