13 de noviembre 2001 - 00:00

En un mes Petrobrás empieza a vender nafta en la Argentina

La Secretaría de la Competencia aprobó ayer el canje de activos entre Repsol-YPF y Petrobrás, de modo que la empresa brasileña empezará a operar las estaciones de servicio Eg3 y la refinería Bahía Blanca a partir de los primeros días de diciembre, según aseguró el presidente de Petrobrás Argentina, José Carlos Cosenza. La transacción implica activos por un total de 1.000 millones de dólares.

«Nosotros estamos muy orgullosos de participar en la desconcentración del mercado argentino», dijo Cosenza, y reiteró la intención de competir con calidad de producto, atención al cliente y precio. «Nuestro objetivo -sostuvo- es llegar en el plazo de 5 años a ocupar el segundo o tercer lugar en el mercado argentino.» Dijo que esta posibilidad se ve sostenida porque Petrobrás es una empresa integrada, con lo cual está menos expuesta a los vaivenes en el precio del crudo.

• Menos participación

Por su parte, el secretario de la Competencia, Carlos Winograd, dijo que «la participación del grupo Repsol-YPF en la distribución minorista de combustibles se reducirá de aproximadamente 50 por ciento a menos de 35 por ciento». En un trabajo difundido por su dependencia, se afirmó además que «considerando el anuncio de la entrada de un nuevo jugador al mercado, Petróleos de Venezuela (PDVSA), y el crecimiento de un jugador local integrado, PeCom (Pérez Companc), puede estimarse que en el año 2003, la participación de mercado de Repsol debería situarse en torno de 28 por ciento».

Según Winograd, «con el ingreso y pleno desarrollo de estas empresas, la estructura del mercado argentino de combustibles marcará una evolución favorable y se corregirán progresivamente las distorsiones a la competencia que prevalecieron en los años '90".

En el momento de hacer la oferta pública por YPF en julio de 1999, Repsol se comprometió a desprenderse de una capacidad de refinación equivalente a 4 por ciento de la capacidad instalada total en la Argentina y una cantidad de estaciones de servicio que en su conjunto, representasen un volumen de ventas de naftas y gasoil, equivalente al que correspondió a Eg3 en 1998.

• Venta en bloque

Posteriormente, ya durante la actual administración, una resolución de la Secretaría de la Competencia obligó a que la venta debía realizarse en bloque, trasfiriendo la totalidad de la capacidad de refinación y estaciones de servicio a una única unidad económica, y que ésta no debía tener acuerdos globales con Repsol.

La venta de esos activos debía concretarse, según el compromiso original, el 31 de diciembre de 2000. Sin embargo, recién tres días antes de esa fecha, Repsol presentó oficialmente al gobierno de Fernando de la Rúa el acuerdo de canje de activos con Petrobrás. Luego, el documento pasó a ser analizado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia resultando finalmente aprobado ayer. En los once meses trascurridos, las empresas y la Secretaría de la Competencia se atribuyeron mutuamente la demora, pero el gobierno no intimó al cumplimiento del compromiso, primando el criterio de Winograd en el sentido de que Repsol había cumplido en tanto había presentado el acuerdo del canje
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La transacción debe pasar ahora por algunos trámites administrativos de las empresas, como una asamblea de accionistas de Repsol que apruebe la transferencia y que ponga fecha de cierre a la administración de Refinería Bahía Blanca y Eg3. En forma simultánea al traspaso en la Argentina, la empresa española recibirá en Brasil la contraparte del intercambio que incluye 30 por ciento de la refinería REFAP situada en el sur de ese país, una red de estaciones ubicadas en el centro, sudeste y sur brasileños con ventas por 480 millones de litros al año, y una participación de 10 por ciento en el campo de crudo Albacora Leste con reservas cercanas a los 1.300 millones de barriles de petróleo.

Según la Secretaría de la Competencia, la operación se destrabó luego de que Repsol y Petrobrás aceptaron rescindir el acuerdo de asociación para el mercado regional firmado en 1997, que derivó en la constitución de una sociedad denominada Downstream International Alliance. Esta empresa tenía como objetivo la instalación de estaciones de servicio de propiedad conjunta de ambas empresas tanto en Brasil como en la Argentina.

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