Endurece Kirchner la pelea con privatizadas
Se alcanzó ayer el punto más alto del conflicto entre el gobierno y el universo de las empresas privatizadas que demandan aumento de tarifas. El propio Néstor Kirchner salió en Luján al enfrentamiento afirmando que «pueden apretar lo que quieran, pero hay un presidente que está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer». ¿Respuesta a los apagones y cortes de agua? Lo único cierto: una decisión personal, política, ya que ni siquiera permitió cederle la responsabilidad de la réplica a Julio De Vido, el ministro del área, que lo acompañaba en el acto. Si bien generalizó, también fue preciso contra Edesur y Edenor: «Se equivocan si creen que me van a llevar por delante con presión». Tanta firmeza, sin embargo, dejó un espacio: «Antes que nada, me gustaría escuchar cuál es la inversión que están haciendo estas empresas». Cada vez más dura la confrontación, a partir de lo que se vivió el último fin de semana. Primero, porque sucedieron cortes (luz y agua) y, desde algunas empresas, se detalló la ecuación ya conocida: hace falta aumento de tarifas para poder realizar inversiones; si no hay inversiones, habrá cortes. Los mensajes hasta llegaron desde Europa. Del lado local, dos ministros (Alberto y Aníbal Fernández) se arroparon como guerreros y contestaron a las empresas, amenazando, inclusive -si aparecen pruebas, según ellos-, con la posibilidad de terminar con las concesiones. Clima de violencia verbal mientras las privatizadas reaccionaban unas protestando y otras guardando silencio. Nadie sabe si este conflicto es superficial, de palabra, o si encubre finalmente una negociación. Falta certeza, tanto que hasta alguno ha puesto en duda -por lo menos, es lo que se dice desde España-la propia e inminente visita del rey Juan Carlos a la Argentina, pues algunos consejeros en Madrid le han sugerido esa conveniencia. Lo que revela que desde Europa (hay que incluir a Francia, cuyo presidente metió un par de llamadas al gobierno en las últimas 48 horas por las complicaciones de sus empresas) se vive con inquietud el futuro de sus intereses en compañías privatizadas. No se imagina la puerilidad de que un Estado (o consorcios de otro país) reemplace a otro en la administración de esas empresas, menos que Kirchner pretenda nacionalizarlas. Sólo que el nivel de pelea ya es tan fuerte que cualquiera imagina despropósitos.
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«No negociaré bajo presión con nadie y menos en estas condiciones; si (las empresas) creen que el camino es el de la presión y que van a poder llevarla adelante, conmigo se equivocaron», dijo Kirchner, quien agregó: «Puedo pensar muchas cosas y, viendo la historia que han tenido, creo que tienen muy poca credibilidad».
Néstor Kirchner
•Evaluación
En relación con la falta de inversión por dificultades de caja que aducen las eléctricas, Fernández enfatizó que «el contrato de concesión es por 35 años y tan sólo pasaron ocho; quedan 27 por delante. Hay tiempo más que suficiente para recuperar la inversión, por lo cual no vemos razón para que se tenga que resentir el servicio».




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