21 de octubre 2003 - 00:00

Endurece Kirchner la pelea con privatizadas

Se alcanzó ayer el punto más alto del conflicto entre el gobierno y el universo de las empresas privatizadas que demandan aumento de tarifas. El propio Néstor Kirchner salió en Luján al enfrentamiento afirmando que «pueden apretar lo que quieran, pero hay un presidente que está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer». ¿Respuesta a los apagones y cortes de agua? Lo único cierto: una decisión personal, política, ya que ni siquiera permitió cederle la responsabilidad de la réplica a Julio De Vido, el ministro del área, que lo acompañaba en el acto. Si bien generalizó, también fue preciso contra Edesur y Edenor: «Se equivocan si creen que me van a llevar por delante con presión». Tanta firmeza, sin embargo, dejó un espacio: «Antes que nada, me gustaría escuchar cuál es la inversión que están haciendo estas empresas». Cada vez más dura la confrontación, a partir de lo que se vivió el último fin de semana. Primero, porque sucedieron cortes (luz y agua) y, desde algunas empresas, se detalló la ecuación ya conocida: hace falta aumento de tarifas para poder realizar inversiones; si no hay inversiones, habrá cortes. Los mensajes hasta llegaron desde Europa. Del lado local, dos ministros (Alberto y Aníbal Fernández) se arroparon como guerreros y contestaron a las empresas, amenazando, inclusive -si aparecen pruebas, según ellos-, con la posibilidad de terminar con las concesiones. Clima de violencia verbal mientras las privatizadas reaccionaban unas protestando y otras guardando silencio. Nadie sabe si este conflicto es superficial, de palabra, o si encubre finalmente una negociación. Falta certeza, tanto que hasta alguno ha puesto en duda -por lo menos, es lo que se dice desde España-la propia e inminente visita del rey Juan Carlos a la Argentina, pues algunos consejeros en Madrid le han sugerido esa conveniencia. Lo que revela que desde Europa (hay que incluir a Francia, cuyo presidente metió un par de llamadas al gobierno en las últimas 48 horas por las complicaciones de sus empresas) se vive con inquietud el futuro de sus intereses en compañías privatizadas. No se imagina la puerilidad de que un Estado (o consorcios de otro país) reemplace a otro en la administración de esas empresas, menos que Kirchner pretenda nacionalizarlas. Sólo que el nivel de pelea ya es tan fuerte que cualquiera imagina despropósitos.

Néstor Kirchner afirmó ayer que el gobierno «no negociará bajo presión» con las empresas privatizadas, en respuesta a declaraciones del CEO de EDF (accionista principal de Edenor) y de José María Hidalgo (Edesur), quienes advirtieron que, de no reajustarse las tarifas eléctricas, podría haber cortes en el suministro durante la próxima temporada estival.

«No negociaré bajo presión con nadie y menos en estas condiciones; si (las empresas) creen que el camino es el de la presión y que van a poder llevarla adelante, conmigo se equivocaron»,
dijo Kirchner, quien agregó: «Puedo pensar muchas cosas y, viendo la historia que han tenido, creo que tienen muy poca credibilidad».

Las declaraciones del Presidente se produjeron en Luján, en el marco del lanzamiento de la refacción de la basílica de esa ciudad. «Me pregunto cuál es la inversión que están haciendo esas empresas. Que sepan que pueden apretar lo que quieran, pero que hay un presidente que está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer. Es hora de que los argentinos, todos juntos, tengamos claro y tomemos conciencia de cómo se mueven ciertos grupos», concluyó.

Está claro, entonces, que no parece haber demasiado margen para un acercamiento entre el gobierno y las eléctricas. De hecho, ayer el presidente del bloque del PJ en Diputados, José María Díaz Bancalari, dio instrucciones a la Comisión de Defensa del Consumidor de la Cámara baja, que preside el justicialista Jorge Bucco, para que, a partir de la semana próxima, cite a los máximos responsables de Edesur, Edenor y Aguas Argentinas. Los ejecutivos deberán concurrir a Diputados a explicar sus «amenazas» (así se las calificó ayer en la reunión de esa comisión) respecto de posibles cortes y a aclarar las razones que motivaron las interrupciones en el suministro eléctrico y de agua corriente de los últimos días.

A esto debe sumarse que ayer el Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios (ETOSS) anunció la apertura de un «proceso sancionatorio por imprevisión» a Aguas Argentinas, por la interrupción del servicio de agua el domingo pasado. Voceros del ente dijeron que, ante la presunción de una imprevisión por parte de la compañía, se pedirán nuevos informes técnicos y descargos para determinar si corresponde aplicar alguna sanción o multa prevista en el contrato de concesión.
Néstor Kirchner

Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, dijo en declaraciones televisivas que «no hay razones para que haya cortes como los que se produjeron en los últimos días», al tiempo que calificó de «imposible de aceptar» la pretensión de las empresas eléctricas de que se les conceda un aumento de 37% sobre los actuales niveles tarifarios. «Es imperioso que los contratos de los servicios públicos se revisen y después, eventualmente, se podrá hablar de tarifas», agregó.

•Evaluación

A pesar de la creciente dureza en el enfrentamiento gobierno-eléctricas, Fernández aceptó que tendía a creerles a las empresas cuando dicen no tener responsabilidad en el apagón del jueves último. «Lo que el Estado va a hacer es evaluar por los organismos de control estas situaciones y hacer cumplir los contratos conforme se firmaron oportunamente respecto de las inversiones, el mantenimiento y el funcionamiento del servicio», dijo.

En relación con la falta de inversión por dificultades de caja que aducen las eléctricas, Fernández enfatizó que
«el contrato de concesión es por 35 años y tan sólo pasaron ocho; quedan 27 por delante. Hay tiempo más que suficiente para recuperar la inversión, por lo cual no vemos razón para que se tenga que resentir el servicio».

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