Darío Martínez: “Con el gasoducto Néstor Kirchner, estamos más cerca de poder exportar gas a la región”

Economía

El secretario de Energía participó del ciclo Ámbito Debate. Señaló que antes de fin de año se licitará la primera parte de la obra que tiene como objetivo sustituir la importación de GNL y con ello ahorrar divisas.

En lo que fue una jornada relevante y durante su participación en el ciclo Ámbito Debate, el secretario de Energía, Darío Martínez, se refirió a la inminente licitación por el gasoducto Néstor Kirchner, que, sostiene, le permitirá al país ahorrar divisas y, en un futuro, exportar gas a la región. También remarcó el impulso que el Plan Gas dio al sector y destacó el incremento en la producción de petróleo, entre otros aspectos.

Periodista: ¿La energía es uno de los elementos fundamentales para el desarrollo económico en Argentina?

Darío Martínez: Sin dudas. Un país que apuesta al desarrollo económico, tiene que tener energía en cantidad y calidad. Un país federal, como establece nuestra Constitución, no sólo tiene que tener energía en cantidad y calidad, sino que tiene que tener la posibilidad de tener la energía en donde un vecino se quiere desarrollar y donde una pyme se quiere instalar. Eso es parte de los objetivos que nos han planteado el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner. La reconstrucción de una Argentina más federal, significa una energía más federalizada. Sin esa energía, es muy difícil ese crecimiento del país que todos nos merecemos y soñamos.

P.: ¿Es importante que Argentina tenga un sendero para recorrer, con objetivos trazados? Y en ese sentido, un ejemplo puede ser lo que se hizo con Vaca Muerta y el otro, el impacto que tuvo el Plan Gas.Ar. ¿Cree que es así?

D.M.: Se han tomado decisiones, aun en épocas de incertidumbre por la pandemia, como fue lanzar el Plan Gas.Ar, cuyo objetivo era frenar el declino del alrededor el 8,5% que teníamos en Argentina. Y no solamente pudimos frenar ese declino, sino que tenemos un incremento del 5% en la producción general del país. Fue un programa que estableció previsibilidad, reglas claras, un horizonte a cuatro años, una integración nacional al valor agregado nacional creciente. Eso es un círculo virtuoso, donde los trabajadores en vez de estar suspendidos están en sus puestos: se recuperaron 11.000 puestos de trabajo rápidamente. Las pymes se suman a la cadena de valor, intentando tener cada vez un porcentaje más grande de ese proceso. Las productoras administran los recursos y los transforman en producción. Las provincias que son las verdaderas dueñas del recurso, se ven beneficiadas porque es un apalancamiento al desarrollo regional, pero también regalías para el desarrollo de cada provincia. Eso es un círculo virtuoso que la Secretaría puso a funcionar y los números acompañan. A tal punto, que en invierno del año que viene vamos a tener topeados los gasoductos. Por eso, esta nueva decisión del Presidente de reestructurar el Presupuesto y destinar una partida más importante a la licitación que tenemos que lanzar antes de fin de año para la primera etapa del gasoducto Néstor Kirchner. Que, además de los beneficios que trajo el Plan Gas.Ar, hay que sumarle a una gran ventaja en el ahorro de divisas que vamos a generar. Porque el objetivo ahora es que vamos a dejar de importar GNL y dejar de quemar combustible para generar electricidad. Medioambientalmente también es un avance, porque el primer vehículo de la transición energética es el gas. En ese sentido, en invierno de 2023 queremos estar inyectando unos 24 millones de m3 más de gas y en la segunda etapa, llegar a 40 millones de m3. Nos va a resolver un tema de divisas importante, para una Argentina que lo necesita. Un ahorro fiscal importantísimo. Es todo ventaja, es una de las grandes obras de la gestión de Alberto Fernández.

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P.: Mientras en Argentina está dando buen resultado el Plan Gas.Ar, en otras partes del mundo, en Europa por ejemplo, atraviesan una crisis energética importante y el precio del gas subió mucho...

D.M.: No es que el Plan Gas AR nos blinde de ese problema, pero nos ayuda mucho. Los aumentos de precios en Europa, los cortes programados en China en más de 30 de sus provincias que hicieron que se les caiga la producción. No es que estamos blindados de no tener esos problemas, pero nos ayudó mucho tener el Plan Gas.Ar y tratar de comprar la menor cantidad de GNL posible. Además, en el contexto de una crisis energética internacional, también tenemos un horizonte que nos preocupa, que es el declino de Bolivia, y el Plan Gas.Ar también nos ayuda a ir cubriendo ese problema que tiene Bolivia, que es proveedor tanto de Argentina como de Brasil. Y eso, que es un problema, lo transformamos en una oportunidad. Porque con el gasoducto Néstor Kirchner, estamos muy cerca de poder exportar gas a la región: sobre todo a Uruguay, Chile y Brasil. Y reemplazar quizá a ese proveedor de gas que era Bolivia, por Argentina y por una Vaca Muerta que viene dando muy buenos valores de producción.

P.: ¿La idea, entonces, es poder exportar gas a aquellos lugares que consumen el gas de Bolivia?

D.M.: El primer objetivo es dejar de importar GNL. Con la primera etapa, que cuesta unos u$s1.570 millones, se va a producir un ahorro u$s1.500 millones en divisas. Y un ahorro fiscal superior a los u$s1.100 millones por año. Con la segunda etapa del gasoducto, llegando a Salliqueló, nos pone en la potencialidad y la posibilidad poner ese gas cerca de Brasil, que tiene que hacer su inversión en un gasoducto. Nos da también disponibilidad de gas para poder venderle a Chile, que se abastece a GNL y tiene el problema que hay a nivel mundial; y nos da la posibilidad de abastecer a Uruguay. Es un horizonte muy positivo para Argentina. Es una obra importantísima.

P.: ¿Y en qué situación se encuentra la producción de petróleo?

D.M.: Octubre fue la mejor marca de producción en los últimos seis años. En noviembre, vamos a estar en 545.000 barriles diarios. Es un número importante, es el segundo mejor de los últimos diez años. Y básicamente es porque se le dio confianza y previsibilidad a un sector. Son las claves de un sector que Argentina necesitaba, porque no tener producción propia, nos genera la dificultad de tener que importar con billetes que no tenemos y a un precio más caro. Y, por supuesto, es una palanca para cada una de las regiones y las cuencas. Y Vaca Muerta es la locomotora que tracciona todo esto.

P.: ¿Cómo se lleva adelante el proceso de inversión para ampliar la infraestructura?

D.M.: Siempre hay que estar abiertos a la posibilidad de la inversión privada. La segunda etapa del gasoducto creo que tiene que tener un componente importante de ello. Pero para eso hay que dar estas señales claras. Comenzar a licitar la primera etapa, tener producción luego para ese gasoducto, que no es menor. Esto tiene que ser una oportunidad para el desarrollo de toda la industria nacional. Es la misma discusión o planteo que tenemos con la transición energética. Argentina está en el camino a la transición energética. Pero ese camino tiene que ser en función de la potencialidad y la posibilidad de nuestra industria. No podemos ir a un esquema de transición energética donde luego tengamos dependencia tecnológica o no tengamos autonomía. En ese sentido hay que ir avanzando. El primer vehículo es el gas, hay una ventana para aumentar la producción de petróleo. El desafío es crecer en la producción, para que le vaya bien al país y a las empresas productoras. Hay que producir más para exportar más. Son horizontes que nos planteamos y las decisiones que tomamos, genera confianza y certidumbre en el sector. Y si hay confianza y certidumbre, hay inversión. Con la inversión, tenés producción, tenemos desarrollo de industria nacional. Es un circulo virtuoso.

P.: ¿Cómo ve el momento de la Argentina, con la negociación con el FMI que podría generar algún impacto en el sector y en la disponibilidad de divisas?

D. M.: Hay una discusión que tiene más que ver con el rol de Martín Guzmán. Yo me tengo que asegurar que Argentina produzca más y hacerle más fácil el trabajo a (Miguel) Pesce y a Martín (Guzmán) que lleva adelante todo ese proceso. Aun en el momento en el que estamos, hablamos de valores de producción altísimos. No sólo en hidrocarburos, también en renovables. En bioetanol estamos en niveles previos a la pandemia. Aun con estas reglas de juego, tenemos números muy positivos. Creemos que luego van a ser mejores. Trato de hacerle más fácil el trabajo al ministro de Economía: producir y tener que importar menos. Y después tener la capacidad no sólo para exportar energía, también conocimiento. Por eso queremos que las pymes se fortalezcan y sean jugadores que puedan cubrir de manera creciente una parte más importante.

P.: ¿Cuán relevante considera que es y será YPF para la industria, que rol tiene reservado la compañía para el futuro?

D.M.: Es importantísimo. Tengo la suerte de que esté Pablo González, con quien coincidimos por dónde va el desarrollo. Es la locomotora que tracciona el desarrollo del resto de los hidrocarburos. Y se está preparando para la transición energética. Tiene un gran desafío por delante, una empresa que tiene esa impronta y la responsabilidad de ser quien lleva adelante el desarrollo, poder tener la capacidad de hacer la inversión necesaria. Pero sigue siendo quien más invierte y la que más se ocupa del mercado interno. Y tiene que ser de esa manera.

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