Veremos hoy si después de dos semanas consecutivas de suba, el mercado accionario ha decidido tomarse unos días de descanso o no. Es que con los magros valores de la víspera (el Promedio Industrial retrocedió tres por mil y cerró en 10.715,76 puntos, mientras el NASDAQ cedió 0,22%, en tanto se realizaron operaciones con menos de 1.350 millones de papeles en el NYSE y 1.700 en el mercado electrónico), es difícil tratar de definir cualquier cosa que sea diferente a lo que venimos viendo desde que arrancó el mes, por lo que debemos someternos al juicio del tiempo. Como es ya casi una costumbre, el petróleo continuo cediendo terreno (2,46% a u$s 45,28 por barril), lo mismo que el costo del dinero (la tasa de los treasuries a 10 años cayó a 4,05% anual), el oro (de u$s 416,1 la onza a u$s 415,3), el euro (quedó en u$s 1,2763, y abrió su quinta semana consecutiva de baja), el yen (a 104,83), etc., en tanto los balances empresariales continuaron superando las proyecciones de los analistas (AGN, CLX, GR, etc.). En la vereda de en frente, apenas si podemos citar el crecimiento del crédito de los consumidores, que fue menor al esperado, y los problemas de la Banca Riggs. De todas formas, está claro que ninguno de estos factores fue capaz de definir la suerte del mercado. Obligados a definir algún hecho como el más significativo de la sesión, en lo bursátil podríamos volcarnos por la suba de los laboratorios, mientras que en lo económico haríamos referencia al envío por el Poder Ejecutivo del nuevo Proyecto del Presupuesto. En definitiva, la semana arrancó con una rueda como tantas, aunque en una versión "más chica" o tal vez, "más pensada".
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