«Cómo no van a tener 1.600 puntos de riesgo-país con los desastres fiscales que han hecho. En el exterior ya no les creen. Por eso quieren ver los números del déficit cero y cómo están hechos», sostuvo ayer el ex ministro chileno José Piñera creador de la jubilación privada en su país. «Para que el déficit cero funcione debería ser auditado internacionalmente. Cuando se haga en serio el déficit cero, el riesgo-país caerá al nivel de Chile, unos 150 puntos», afirmó. Piñera le aconsejó al ministro (y amigo) Domingo Cavallo, con quien compartió un almuerzo el miércoles luego de un seminario sobre la crisis de la jubilación estatal, «que muestre los números y le explique con mucho marketing los beneficios de la reforma previsional que hizo la Argentina».
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Del almuerzo participaron el economista Ricardo Arriazu, los ex secretarios de Seguridad Social, Carlos Torres y Walter Shulthess; el vicejefe de Gabinete, Armando Caro Figueroa, y los economistas españoles Maximino Carpio y Guillermo De la Dehesa y el ex superintendente de AFJP Héctor Domeniconi. Todos ellos, menos Cavallo, fueron de la partida del seminario organizado por la consultora Human Capital. Para Piñera y Arriazu, el efecto de la reforma previsional ya ha posicionado a la Argentina en mejor situación que muchos otros países, inclusive del mundo desarrollado. Porque los derechos previsionales son una deuda no registrada de los futuros jubilados contra el Estado. En aquellos países donde aún rige el régimen de reparto estatal, el cálculo de la deuda no registrada supera ampliamente el Producto Bruto Interno (PBI). En cambio en el caso de la Argentina (mucho más en Chile donde se decidió desde el comienzo eliminar el sistema estatal) se redujo ampliamente el peso de la deuda no registrada. «Esto no lo promociona Cavallo en los mercados de capitales y debería hacerlo», coincidieron ambos especialistas. Piñera afirmó rotundamente que ya no hay dudas de que el sistema de reparto no sirve para la seguridad social, prueba de ello es el éxito en Chile y en otros países, y lo que está ocurriendo en los principales estados europeos.
En relación con la Argentina, Piñera sostuvo que con la quita de 13% sobre las jubilaciones ha generado un «sistema de inseguridad social». «Fue un error no haber eliminado la jubilación estatal cuando hicieron la reforma en el '94. Ahora el sistema es un desastre. El sistema de reparto depende de lo que hagan los políticos. Por eso la gente prefiere tener su ahorro para cuando se jubile y no depender del ánimo de los políticos que del día a la mañana puede decidir quitas a las jubilaciones», comentó.
Fraude y corrupción
Además el sistema de reparto se ha prestado en todo el mundo al fraude y la corrupción, no es nada solidario cuando se benefician los que más tienen.
Por su parte, Arriazu destacó también el beneficio de la reforma previsional en términos de la deuda pública. El economista explicó que la demografía y su dinámica tienen un gran impacto sobre la economía. «Acá no se ha mostrado ni explicado bien lo que ha hecho la Argentina. No existe déficit fiscal. Porque cuando se analizan correctamente los ingresos y gastos corrientes, el problema no es fiscal sino financiero», dijo Arriazu. Explicó que al transformarse la deuda no registrada con los futuros jubilados en registrada, es decir al blanquearse con la reforma previsional, el gasto discrecional no creció desde 1993 al año 2000.
En realidad, la deuda publica argentina, dijo Arriazu, bajó más de 60.000 millones de dólares a valor presente. En cambio, países que aún no han modificado su régimen previsional como Italia, Japón, España o Alemania, el valor presente de su deuda previsional supera 100% del PBI. De la Dehesa advirtió que el envejecimiento de la población tendrá un efecto electoral presionando a los gobiernos por mejores jubilaciones en momentos en que cada año habrá menos trabajadores activos para mantener a los pasivos.
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