Santiago (EFE) - El presidente del Banco Central de Chile, Carlos Massad, renunció ayer, arrastrado por uno de los mayores escándalos financieros ocurridos en el país tras detectarse el pasado enero el robo de información confidencial en el instituto emisor. Massad comunicó su decisión al presidente de Chile, Ricardo Lagos, quien lo recibió en el Palacio de La Moneda.
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Pese a que en Chile el Banco Central es autónomo y nada le obligaba a dejar el cargo, Massad estaba cuestionado por el descuido en los sistemas de control que hizo posible el robo de información, cuya autora era una de sus secretarias de confianza.
Massad, miembro del partido de la Democracia Cristiana y con una activa vida pública desde hace más de 30 años, estaba a la cabeza del Banco Central desde 1996 y, de no haber ocurrido el escándalo, habría permanecido en su cargo hasta 2007.
Hace dos meses, Massad descubrió que, desde su propia computadora, su secretaria, Pamela Andrada, enviaba información confidencial a Enzo Bertinelli, gerente general de Inverlink, un exitoso «holding» financiero que había crecido como la espuma desde 1991 y poseía 19 empresas.
El incidente fue el primer eslabón de una cadena que sepultó a Inverlink, cuyo fundador y presidente, Carlos Monasterio, está preso y procesado por varios delitos económicos, junto con sus principales socios y colaboradores.
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