San Pablo (AFP) - Los estados brasileños se lanzaron a una guerra fiscal con fenomenales paquetes de incentivos para que las grandes empresas se instalen en su territorio, aprovechando el último plazo de la reforma tributaria tramitada en el Congreso por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La reforma, propuesta por el gobierno para simplificar y hacer más efectivo el sistema tributario brasileño y que fue aprobada por la Cámara de Diputados la semana pasada, tiene entre sus objetivos acabar con la «guerra fiscal» entre los 27 estados brasileños, que arreció sobre todo en los últimos años y afectó a los estados brasileños más ricos y a la Argentina, que perdieron inversiones. El plan contempla que los beneficios fiscales podían ser presentados sólo hasta esta semana, el 30 de setiembre (y serán válidos por 11 años), lo que llevó a los estados a una carrera para atraer a las empresas a sus territorios.
«La guerra fiscal es un recurso usado por los estados para atraer la implantación de empresas en sus territorios. Esta termina con la reforma fiscal del gobierno, que consolida los impuestos regionales y les quita a los estados el poder de realizar esas exenciones.