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Y aunque prefirió no opinar directamente («porque esto es algo a resolver con el FMI), sí dejó trascender su interés de que el gobierno de Néstor Kirchner se comprometa a un superávit fiscal mayor a 3% del PBI:
Taylor visitó por tercera vez la Argentina desde que asumió funciones en junio de 2001. Estuvo en julio de ese año, cuando apoyó el préstamo de u$s 5.000 millones del FMI y volvió en agosto de 2002, junto con el entonces titular del Tesoro, Paul O'Neill).
De traje gris, corbata roja e inalterable ante cada pregunta el funcionario recibió a los periodistas en la sede diplomática, junto con el dueño de casa, Lino Gutiérrez.
Su paso por Buenos Aires resultó muy movido, con media docena de reuniones.