31 de agosto 2001 - 00:00

Europa bajó las tasas y el euro volvió a subir fuerte

Wim Duisenberg.
Wim Duisenberg.
Francfort (DPA, EFE) - Ante las negativas consecuencias de la debilidad de la economía en Estados Unidos, el Banco Central Europeo (BCE) se vio obligado ayer a reducir, por segunda vez en lo que va del año, las tasas de interés vigentes para los 12 países de la zona del euro.

El reajuste fue de 0,25 de punto porcentual para los tres índices crediticios, quedando la tasa de interés referencial en 4,25% anual, según anunció Wim Duisenberg, presidente del BCE, tras una reunión del consejo del banco en la ciudad alemana de Francfort.

Ayer, después de la presentación del euro y la baja de tasas, esa moneda subió frente al dólar tras una primera reacción negativa. Al cierre de las operaciones la moneda única europea subía y se cambiaba a 0,9177 dólar. Por su parte, el BCE fijó su cambio oficial del euro en 0,9095 dólar.

Algunos prevén una suba de la cotización del euro frente al dólar a fines de año, hasta los 95 centavos de dólar, y una estabilización anterior en la marca de los 90 y los 92 centavos.

El freno que está registrando la economía estadounidense influye mucho más de lo previsto en la evolución europea, aseveró Duisenberg, quien sin embargo rescató como positivo que la merma del consumo interno y de las inversiones haya contribuido a reducir el peligro inflacionario.

Revisión

Los responsables del BCE consideran que en los próximos meses la tasa anual de aumento del costo de la vida se acerque paulatinamente a la meta fijada por el banco, de 2%. El holandés, presidente del BCE, reconoció que las consecuencias del freno en la economía de Estados Unidos pueden obligar a revisar los pronósticos del crecimiento en Europa, al admitir que no se alcanzarán los índices previstos por el BCE, de entre 2% y 2,5%. Duisenberg se negó a fijar una nueva previsión de crecimiento.

Los responsables del BCE consideran que la caída de la presión inflacionaria y las bajas impositivas en varios países de la zona del euro permitirán un repunte del consumo.
A esto ayudará ahora la reducción de las tasas.

Según varios sondeos recientes, una de las principales preocupaciones de los franceses es que el paso al euro conlleve un brusco aumento de los precios. Jabón, leche, manteca, harina o agua mineral son algunos de los productos incluidos en la «lista negra» de precios que aumentaron de manera exagerada entre junio 2000 y junio 2001.

En tanto, Duisenberg aseguró que las repercusiones para la inflación con la puesta en circulación de los billetes y monedas de euro a partir de enero de 2002 serán mínimas.

En la primera presentación en público de los billetes y monedas de euros en la Nueva Opera de Francfort, Duisen-berg aseguró que
«los efectos sobre la inflación serán inadvertidos», al ser preguntado por una posible suba de los precios a causa del redondeo y de los costos de la introducción de la nueva moneda.

«En algo más de 100 días, el euro estará en nuestros bolsillos y será una realidad tangible y no sólo una moneda virtual en el mercado, tal como ha sido percibida hasta ahora por muchos europeos», agregó el banquero holandés, minutos antes de revelar en un escenario el aspecto de los nuevos billetes.

Falsificadores

Sobre las posibilidades de falsificación de los nuevos billetes, que el público en general no podrá tener en sus manos hasta el 1 de enero de 2002, Duisenberg comentó con jocosidad que sería estúpido que los falsificadores los hicieran circular antes de esa fecha y que para después ya se han tomado amplias medidas para impedirlo.

Duisenberg y el encargado del BCE de los billetes, el español Eugenio Domingo Solans, revelaron por primera vez en la rueda de prensa de ayer las siete denominaciones de los billetes de euro (5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros).

Los billetes aparecieron dentro de doce estrellas de material plástico transparente, que representaban a los doce Estados de la eurozona y, a continuación, Duisenberg posó para los medios audiovisuales con una de éstas.

Los billetes contarán con numerosos elementos de seguridad, como impresiones en relieve, hologramas, marca de agua, hilos de seguridad, tintas especiales y bandas iridiscentes, que dificultarán enormemente su falsificación, según el presidente.

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Por su parte, Domingo Solans reveló el contenido de la campaña publicitaria con un lema fácil de recordar: «Toque, mire y gire», que servirá de advertencia a los futuros usuarios para que puedan distinguir la autenticidad de los ejemplares de euro.

Sobre el costo de la mayor operación logística en materia monetaria en Europa,
Domingo Solans no quiso entrar en detalles, aunque la prensa alemana lo calculó en torno a los 38.500 millones de euros para los doce países de la eurozona, porque, según el experto, cada país tiene distintos métodos de contabilizar la transición a la nueva moneda.

La presentación fue preparatoria para la llamada «distribución anticipada», que comenzará el 1 de setiembre mediante la entrega de billetes y monedas de euro a las entidades comerciales y minoristas autorizados, pero sin que lleguen al consumidor. Estos tendrán que esperar hasta el 1 de enero próximo, cuando las máquinas expendedoras, cajeros automáticos y entidades bancarias comiencen a repartirlos para su uso general en sustitución de las monedas nacionales de cada país de la eurozona.

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