Francfort (AFP) - El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo ayer invariables sus tasas de interés y reiteró sus críticas a los « indeseables y malvenidos» cambios entre dólar y euro.
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Tras su reunión mensual de política monetaria, el consejo de gobernadores del BCE decidió mantener en 2% su principal tasa de interés, la cual no ha sido modificada desde junio de 2003. El BCE considera que las perspectivas de inflación a medio plazo son «en su conjunto favorables», dijo Jean-Claude Trichet, titular de la entidad, dando así a entender que el instituto no tiene la intención de subir las tasas de interés de forma inmediata.
Este statu quo se mantiene pese a que, paralelamente, la Reserva Federal de Estados Unidos está en un proceso de elevar sus tasas. La principal tasa de interés de la Fed está en 2,25% desde el 14 de diciembre. La inflación en la zona euro debe situarse en 2005 por debajo de 2%, añadió el banquero.
En diciembre, la inflación interanual se ubicó en esta zona en 2,3%. La mayoría de los economistas no espera que el BCE suba sus tasas de interés antes del segundo semestre de 2005, y algunos creen que no lo hará antes de 2006.
Los bruscos movimientos en las tasas de cambio entre el euro y el dólar son « malvenidos e indeseables», reiteró ayer Trichet, pese a una reciente recuperación de la moneda norteamericana. « Respecto del mercado de cambios, confirmamos nuestra posición expresada cuando el euro subía con fuerza, según la cual esos movimientos son malvenidos e indeseables para el crecimiento económico», dijo Trichet en conferencia de prensa.
El presidente del BCE expresó su satisfacción por la reciente declaración del secretario estadounidense del Tesoro, John Snow, afirmando que su gobierno mantiene una política de dólar fuerte y pretende reducir los déficit estadounidenses. Trichet también dijo que «los riesgos para el crecimiento (económico en la zona euro) disminuyeron en las últimas semanas» debido a la baja de los precios del petróleo. En fin, el BCE registró en 2004 pérdidas debido a la baja del dólar, tras las pérdidas de 477 millones de euros registradas en 2003, indicó su vicepresidente, el griego Lucas Papademos, que sin embargo no reveló de momento la cifra. Según el diario alemán «Handelsblatt», esa pérdida oscila en 1.000 millones y 1.200 millones de euros.
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