Madrid - Los principales accionistas de Repsol YPF, La Caixa de Cataluña y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) emplazaron al presidente de la compañía, Alfonso Cortina, a que antes de que finalice julio próximo haya completado la reestructuración de la cúpula de la petrolera con el nombramiento de un consejero delegado. El denominado «núcleo duro» del grupo, que controla 20,9% del mismo, no está conforme con la actual gestión y asegura que de no hacerlo Cortina en el plazo estipulado, ellos impondrán al número dos del grupo. Tanto el BBVA como La Caixa desestimaron la propuesta de Cortina para designar a su asesor fiscal y hombre de confianza, Ramón Blanco. Según diarios españoles, el malestar de ambas entidades habría crecido en las últimas semanas después de que Cortina -principal accionista individual del Banco- se retirase del consejo del BBVA a título personal y exigiera al grupo que preside Francisco González un comunicado en el que quedara constancia del respaldo del banco a su gestión.
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La petrolera aprovechó el nombramiento del número dos de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, como vicepresidente de Repsol, para asegurar que el nombramiento supone un respaldo del BBVA a la gestión de Cortina y su equipo al frente de la compañía. Según fuentes empresarias, «la forma de capear el temporal argentino» constituyó el primer motivo de disgusto para los dos accionistas mayoritarios.
Se destacó, además, que las «interminables» negociaciones con el gobierno de Eduardo Duhalde precipitaron la caída de las acciones de Repsol YPF, lo que dejó a la compañía a las puertas de recibir una Oferta Preferencial de Acciones (OPA) por parte de un gigante internacional. Repsol, como consecuencia de la crisis argentina, se vio obligada a introducir en su cuenta de resultados de 2001 provisiones por 2.738 millones de euros (u$s 2.573 millones) y registró pérdidas del orden de 57,8%.
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