Existen 60 puntos en los que hay desacuerdo con el FMI
Ayer, Eduardo Duhalde reconoció que hay 60 puntos en los que subsisten divergencias con el FMI. Está claro que muchos de ellos son de rápida solución, pero en otros las diferencias aparecen como difíciles de salvar. Concretamente son dos: la suba de tarifas y el ajuste fiscal necesario -se habla de $ 5.000 millones-para que haya superávit fiscal (Nación y provincias) de 2,5% del PBI en 2003. Ayer, Roberto Lavagna confirmó que mañana se hará un pago con reservas del Banco Central de u$s 180 millones al FMI por un vencimiento que opera. Es una importante señal de acercamiento a la cúpula del FMI en momentos en que están más tensas las tratativas. Pero como sucedió en los 10 meses de negociaciones, cuando se adelanta en un tema surge uno nuevo. Este es el caso de la decisión de legisladores de avanzar con la prórroga de la suspensión de las ejecuciones -se tratará hoy en Diputados- en otro claro desafío a las negociaciones. El nuevo borrador de la carta de intención redactado por el indio Anoop Singh fue recibido ayer en el Ministerio de Economía. El FMI cede en parte en el pedido del aumento de tarifas (inicialmente era de 30% y ahora sería de 15%), pero Duhalde no quiere aceptarlo. En cambio, el Fondo pide en lo inmediato la liberación de controles para la remesa de utilidades, pago de intereses y dividendos al exterior. Todo sigue siendo difícil para Duhalde que, a casi cinco meses de las elecciones presidenciales, ya no le preocupa tanto incumplir con los organismos internacionales y se niega a asumir los costos para reinsertar al país en el mundo.
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• En la conversación telefónica con Köhler aclaré que no se puede pedir a los candidatos que digan si están de acuerdo con un acuerdo que no está cerrado. Estamos cerrando un acuerdo con los organismos multilaterales y sólo después de que esté concluido les podemos pedir opinión a los candidatos; antes, imposible, porque no existe ese acuerdo.
• Una vez que esté logrado ese acuerdo lo apoyarán seguramente las mayorías parlamentarias, que es lo que hoy podemos pretender, porque ahí entra a jugar el segundo aspecto: no tenemos candidatos, sólo precandidatos.
• Los precandidatos, cuanto más alejados están de llegar tienen, como se sabe, posturas mucho más agresivas en torno al gobierno y a los organismos multilaterales. Hay dos etapas muy claras: primero tenemos que buscar un acuerdo con el Fondo y una vez logrado seguramente las mayorías parlamentarias lo van a aprobar.
• El ministro de Economía está al frente de las negociaciones, yo simplemente colaboro como lo hago con otras áreas, es mi tarea. Pero que quede claro que las negociaciones son presididas por el ministro de Economía.
• Muchas veces me hablan de Plan B, en realidad tenemos un Plan A, que está en ejecución y está dando resultados. Por lo tanto, primero pensemos si vamos a llegar a un acuerdo, trabajemos convencidos de que vamos a llegar y si no seguiremos con el Plan A y seguiremos negociando. La Argentina va a seguir negociando ante cualquier circunstancia porque algún día, y espero que pronto, vamos a reinsertarnos en la comunidad internacional.
• La reactivación de la vivienda es uno de los aspectos importantes para poder consolidar este proceso de reactivación; es por eso que quedaron conformadas tres comisiones con representantes del gobierno y el sector privado. No se puede en un país hablar de repartir riqueza que no se crea; tenemos que crear riqueza y proponer una mejor distribución. Ningún país puede salir de circunstancias tan difíciles como la nuestra sin más producción. Para mayo, cuando entreguemos el gobierno al presidente electo, los argentinos vamos a estar fundamentalmente en paz, pero trabajando.
• Soy un apasionado de este tema y me ha llevado a apresurarme cuando asumí como presidente de la República y plantear ahí una alianza con la producción, cuando en realidad estábamos asistiendo al derrumbe de un modelo económico. El tema es hoy, estaba equivocado en enero cuando lo quise impulsar, pero no tengan dudas de que éste es el momento.
• Recordaba los otros días que en la campaña del después presidente Clinton, él decía: «Es la economía, idiotas»; acá es la producción, acá es el trabajo, el desarrollo de las actividades económicas.




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