Hoy toda la atención estará puesta en la reapertura del mercado neoyorkino tras cuatro jornadas sin operar por los ataques terroristas. Los analistas coinciden en esperar un comienzo con fuertes altibajos que con el correr de los días se ajustará. De todos modos la Reserva Federal (banco central de los EE.UU.) continuó el viernes inyectando liquidez, por 81.250 millones de dólares. Los inversores se refugiaron en los bonos del Tesoro americano, en el oro y en el euro. Se conoció el dato que la producción industrial cayó 0,8% en agosto en EE.UU.
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Fue una jornada atípica el viernes, ya que tras el buen desempeño de Tokio que terminó con una suba de 4,12%, los mercados europeos se derrumbaron por los temores al impacto de la represalia de EE.UU. Fue así como Londres perdió 3,8%. La Bolsa local comenzó la rueda con una caída que llegó a más de 6%, pero luego recortó pérdidas hasta llegar a revertir la tendencia y dejar al cierre un saldo positivo de 0,35 por ciento. El volumen operado fue de 9 millones de pesos (7,7 millones el anterior).
Por el lado de los títulos públicos, el mercado tuvo un pobre volumen de negocios.
Los bonos más castigados fueron los BOCON y los Global de mediano plazo. Lo peor pasó por el BOCON PRO1 que perdió 3,17% y el Global 2006 con -3,06%. El resto de los bonos, sobre todo los más representativos como el Global 2008 y los Brady perdieron 1,5% promedio. El precio del oro subió por el aumento de los temores sobre las consecuencias de los ataques a EE.UU., dijeron algunos operadores. El oro se disparó a 288,5 dólares la onza troy para luego cerrar en 285,3 dólares.
El Banco Central de Brasil volvió a actuar para frenar el avance del dólar y por segundo día consecutivo, hizo una emisión de títulos indexados por tipo de cambio de 3.200 millones de Notas del Banco Central Serie Especial (1.200 millones de dólares). El real terminó con una caída de 1,17% frente al dólar al cerrar en 2,69 reales por dólar. La Bolsa paulista terminó con una pérdida de 2,64%. En la plaza financiera operó con tranquilidad y ello se reflejó en el mantenimiento de las tasas interbancarias. Entre bancos de primera línea el call money operó a 16% anual. Los bancos más pequeños pagaron 18% al cierre mientras que el call en dólares cerró en 12% anual.
A los grandes inversores se les ofreció un rendimiento promedio de 25,27 por ciento anual, mientras que los depósitos a plazo fijo en dólares accedieron a una tasa anual de 12,43 por ciento.
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