Una profunda reforma del Estado que incluya una reducción severa en el gasto público es para la mayoría de los especialistas económicos la única salida a la crisis del país. Incluso pronostican que un acuerdo político sólo sobreviviría si previamente se reduce drásticamente el Estado. Ni la dolarización ni la devaluación pueden servir para restablecer la confianza y superar el caos, pero adelantan que hoy es un escenario con muchas probabilidades que implicará un mayor «'pisotón' sobre los depósitos». Las siguientes fueron las principales declaraciones de expertos a este diario: Carlos Rodríguez (CEMA)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En la medida en que se realice una profunda reforma del Estado, un cogobierno con los gobernadores puede ayudar. Pero sin una reforma del Estado, sólo compartirán responsabilidad en la hundida del país. Además, tengamos en cuenta que la confianza la destruye un ministro de Economía, pero no la restituye un ministro de Economía. Como estamos yendo, las nuevas medidas impuestas por Cavallo no son un ajuste, sino otro manotón para sobrevivir fiscalmente. Seguimos yendo en la dirección contraria, porque eliminar las deducciones del impuesto al cheque es subir más los impuestos en medio de una recesión. Ponemos más impuestos para no hacer una reducción en el Estado. Tenemos un Estado que ha ocupado al país, un Estado al servicio del Estado y no del ciudadano, entonces lo poco que se gasta no sirve, y eso genera expectativa de que algo va a pasar. La solución de tener los depósitos pisados no es una solución. La dolarización sólo sería posible pisando más los depósitos. Y la devaluación también pisando depósitos. Pero que el público no se engañe, la dolarización no va traer dólares. Martín Redrado (Fundación Capital)
La debilidad política es muy alta. No hay en el justicialismo un rol de aportar hombres a esta etapa. Tienen la visión de apoyar, de trabajar en acuerdo, pero que el trabajo lo tiene que hacer el gobierno. Hay algunas propuestas interesantes como refundar la Argentina, reformar el Congreso, las legislaturas municipales. Pero una cosa es anunciarlas y otra, implementarlas. A la Argentina le falta un buen equipo de gestión con capacidad de implementar lo que anuncia. Se necesita un enfoque estructural para salir de esto. Un enfoque que mira la estructura de gasto publico, del sistema impositivo y que busca cambiarlos. Hay que descentralizar la recaudación, rediseñar la política comercial internacional para buscar mayor penetración de productos argentinos, implementar un seguro de desempleo. Hay que mejorar los precios relativos con una reducción de costos, y una reducción de gastos. De las alternativas de las «D» más traumáticas empieza a aparecer como una posibilidad más cercana el default. Tanto la devaluación como la dolarización son malas medidas. Porque los problemas del país son de solvencia fiscal y competitividad, y ninguna de las dos los resuelve. Camilo Tiscornia (Ferreres & Asoc.)
El principal problema a nivel económico es el exceso de gasto público. Esto es lo que ha llevado a pérdida de competitividad de la Argentina porque trajo un creciente nivel de impuestos y una creciente deuda reflejada en tasas de interés más altas. La salida no pasa por querer devaluar para resolver la competitividad, sino por atacar lo que provocó la pérdida de competitividad, que es el alto gasto. Tiene que haber una reforma de toda la política, hay que reformar la ANSeS, el PAMI, tanto a nivel nacional como provincial, y eso se complica porque De la Rúa no tiene mucha fortaleza política. La idea de un cogobierno se parece a volver a la junta de mayo. Lo más peligroso es que por no querer hacer un ajuste en el sector público, le están haciendo pagar a toda la economía por esto. Estamos con pocas reservas para dolarizar. Faltan unos $ 400 millones. Héctor Paglia (Fundación Mediterránea)
Cualquier solución económica que se pretende en este nivel de crisis necesita sí o sí un acuerdo político previo. Pero un acuerdo político previo debe implicar la menor violación institucional. Si la Argentina busca como solución caminos que lleven a la violencia institucional, las consecuencias a futuro serán más perversas que un default. Hay que trabajar en forma urgente en un acuerdo que involucre a toda la dirigencia detrás de cinco o seis puntos clave que signifiquen decirle a la gente: éste es el cronograma del sacrificio, pero indicándole hacia dónde se va.
Dejá tu comentario