16 de octubre 2002 - 00:00

Exportadores no venderán más al Central

Los exportadores dejarán de liquidar sus divisas en el Banco Central. En poco tiempo más tendrán que hacerlo a través de los bancos comerciales, pero éstos tendrán la obligación luego de vender las divisas en el mercado mayorista. Así lo dispone uno de los puntos más relevantes del borrador de la carta de intención que el Ministerio de Economía acordó con el FMI, dentro del capítulo que se refiere a la liberación de los controles cambiarios.

Actualmente, todos los dólares provenientes de exportaciones superiores a los 200.000 deben pasar obligatoriamente por el Central. En junio, la restricción había sido fijada en un millón de dólares, pero luego el sistema se volvió más estricto para que la entidad que preside Aldo Pignanelli lograse capturar la mayor cantidad de dólares posible.

El esquema será gradual y probablemente se termine elevando en una primera etapa el monto que obligatoriamente debe liquidarse en el BCRA, por ejemplo pasando de u$s 200.000 a u$s 500.000 y luego a un millón.

•Menos trabas

En esa línea, el Fondo exige que se vayan derribando las trabas que existen actualmente para girar divisas al exterior. El Banco Central fue aumentando los controles en los últimos meses. Por ejemplo, hoy ninguna empresa puede girar más de u$s 100.000 por mes al exterior, debiendo justificar dicho movimiento como «inversiones de portafolio».

Para asegurarse que el Central dejará de actuar gradualmente en el mercado cambiario, se impondrá también un piso para las reservas que deberá mantener: todavía no se fijó una cifra final, pero se ubicaría entre los u$s 8.500 millones y u$s 9.000 millones.

El FMI está exigiendo dos puntos centrales vinculados al ablandamiento del control de cambios, aunque todavía hay resistencia del Ministerio de Economía:

Se debe liberar el giro de divisas para el pago de intereses: muchas empresas se declararon en default aduciendo la «intransferibilidad» de los dólares. Esto significa que tienen las divisas necesarias para pagar los vencimientos de intereses de deuda, pero que el Banco Central no las autoriza para que cumplan en tiempo y forma con estas obligaciones.

También tendrá que liberar la remesa de utilidades a casas matrices: las compañías extranjeras tampoco pueden enviar sus ganancias a sus filiales del exterior, ya que tampoco reciben la autorización por parte del Central.

El pago del capital de las deudas seguirá restringido: no se levantará, al menos en las primeras etapas, las trabas para cancelar vencimientos de deuda que tengan las empresas con el exterior, por ejemplo por el vencimiento de Obligaciones Negociables.

El argumento del FMI es que será imposible que el país consiga captar nuevas inversiones del exterior si el dinero que entra no puede salir. La experiencia de otros países que implementaron estrictos controles de capitales y cambiarios demuestra que debe tratarse de una cuestión transitoria.

Incluso, para el Fondo existen razones jurídicas, ya que el artículo 8 de su acta constitutiva fija restricciones para ayudar a países con controles de capitales y cambiarios.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, está presionando para que el levantamiento de estas trabas sea lo más gradual posible. Aduce que el acercamiento del período eleccionario puede «calentar» al mercado y presionar al dólar. En ese contexto, conviene que el Central continúe gozando prácticamente con el monopolio para el manejo de los dólares que entran y salen del país.

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