Como si los hubieran pinchado con un alfiler en las nalgas, los preciosde muchos papeles clave en los indicadores llevaron una bandera que ya estabaplantada desde los inicios.
Más allá de que en otras Bolsas referentes los comienzos eran nuevamentemagros, Buenos Aires tenía una firme consigna de levantar la lápida de ver alMerval debajo de los 400. Sin poder hacerse del origen de las órdenes máspoderosas, algo que aportaría bastante al verdadero cuerpo de la reacción, sepudo coronar una jornada notable en aumentos porcentuales -del tenor de lacaída previa-, aunque faltando una columna trascendental: el apoyo de lasórdenes.
Flaco y alto
El Merval quedó, si se lo quisiera dibujar, como un individuo muy alto,pero muy delgado. De piernas largas y pies muy chicos. Producto de que una subade más de 4 por ciento en cotizaciones líderes ponderadas se consiguió consolamente $ 22 millones efectivos para locales.
El grupo Techint, las de Pérez Companc, y el grupo Galicia, más ciertoapoyo de extranjeras, generaron un aumento formidable, que en el Burcap fue deun punto menos y en los paneles generales apenas de 0,75%. Todo en lamarquesina de mayor brillo, sin saberse de dónde provenía el súbito entusiasmo,y con el compromiso que le queda picando de tener que dotar al «flaco» de mayorcantidad de carnes... o se lo llevará el primer viento.



