Washington (AFP) - La Reserva Federal presentó ayer a los grandes bancos una serie de cambios que desea implantar en el mercado de derivados de crédito, cuyos procedimientos contribuyeron a agravar la crisis financiera del «subprime». Dio seis meses para llegar a un acuerdo, estimando que el ente regulador no puede solucionar todos los problemas de la banca.
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Diecisiete grandes bancos, que representan más de 90% de las transacciones en el mercado de derivados, fueron convocados en la sede de la Fed en Nueva York, para conocer la propuesta del banco central, reveló su presidente, Timothy Geithner.
La Fed desea, en particular, implantar una estructura de regulación centralizada para los contratos de cobertura contra riesgos de crédito (CDS), indicó Geithner, en una conferencia en Nueva York. Desea, asimismo, reducir el volumen de los contratos mediante el desarrollo de acuerdos de «netting» ( anulación de dos contratos idénticos, pero de posiciones opuestas), e incorporar en los contratos una disposición para facilitar su administración en caso de insolvencia, además de enriquecer la informaciónsobre las transacciones. Los derivados de crédito, que han permitido una explosión de la actividad bancaria en los últimos años, contribuyeron en mucho al agravamiento de la crisis surgida en el mercado estadounidense de créditos hipotecarios de alto riesgo.
Propósito
El objetivo de los cambios propuestos es «mejorar la capacidad del sistema financiero de resistir a las consecuencias de la quiebra de cualquier institución importante», añadió el presidente de la Fed de Nueva York, artífice principal del salvamento del banco de negocios Bear Stearns por parte de JP Morgan.
Geithner fijó a los bancos invitados un ultimátum para reformar sus prácticas. «Introducir estos cambios llevará algún tiempo, pero esperamos lograr progresos significativos en los próximos seis meses», dijo.
Estas medidas a corto plazo «no son más que un comienzo», expresó también, subrayando que ellas debían desembocar en una reforma más amplia del sistema regulatorio en Estados Unidos y en el mundo.
Geithner proporcionó una idea de la reforma que propone en una columna publicada en el «Financial Times», en la que reclamaba principalmente una intensificación de la cooperación entre los bancos centrales. «Esta crisis ha puesto al desnudo problemas muy significativos en los sistemas financieros de Estados Unidos y de otras potencias económicas. La innovación (de los derivados) ha ido demasiado lejos, sin que el conocimiento del riesgo avanzara en la misma medida. Es muy importante que actuemos rápidamente para poner fin a las debilidades agudizadas por la crisis financiera», añadió Geithner.
El regulador deberá también hacer su parte, principalmente haciendo más difícil que instituciones poco capitalizadas puedan intervenir en el mercado hipotecario y facilitando la transparencia de las instituciones que capitalizan productos financieros complejos. Geithner subrayó su convicción de que el poder público no puede regular por sí solo todos los problemas de los bancos. «La reglamentación no puede conferir el sentido de integridad, de anticipación o del juicio de los que son responsables de la gestión de estos establecimientos», dijo.
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