Diálogos de Wall Street

Economía

Cambió el ánimo en la Bolsa. Y la volatilidad manda. ¿Qué nos dice Gordon Gekko?

Periodista: Un nuevo sacudón en la Bolsa. Septiembre es una coctelera. Si no son las tecnológicas, son los bancos y el escándalo del lavado de dinero, o la segunda ola de covid-19 que se cierne sobre Europa. ¿Fin de fiesta? ¿Se complicará aún más con la pelea electoral?

Gordon Gekko: Ojalá. Todo junto y por el mismo precio.

P.: ¿Piensa que se está revisando el criterio que guió la suba y nos trajo hasta acá? La valuación, como mínimo, parecía, muy apresurada. ¿Cómo justificar nuevos récords, superiores a los de antes de la pandemia, cuándo aquel mundo sin barbijos ni protocolos extraños era un paraíso?

G.G.: Es difícil. Ya lo hablamos. Dice Charles Evans, de la Fed de Chicago, que EE.UU. recuperó el 90% de la economía precrisis. El S&P 500 clavó máximos el 2 de septiembre, 8% por encima de los récords de febrero.

P.: Cuando el coronavirus ya causaba estragos en Wuhan.

G.G.: Sí, pero todavía se lo consideraba confinado en China. Ahora bien, la corrección de estas semanas nos devolvió a un valor por debajo del pico de febrero. Descremó la espuma.

P.: Nos falta compensar ese 10% de la economía que no se recuperó. Y que no será sencillo recobrar en un plazo corto.

G.G.: De acuerdo. Y el 90% de Evans es discutible. Puede deteriorarse. No tiene garantías.

P.: Basta mirar los acontecimientos en Europa. El premier británico Boris Johnson ya reconoció que su país enfrenta una segunda ola. Se teme que vuelva a disponer un encierro a pleno. Como en marzo.

G.G.: No se expresó muy bien y generó esa sospecha, pero no es el caso. Los que puedan trabajar de forma digital, sí pidió que se queden en sus hogares. Dijo, además, que espera que las limitaciones duren un largo tiempo. Seis meses, aventuró.

P.: ¿Se zafó del encierro completo porque el número de nuevos casos es de 5 mil? Si se duplica rápido, y el virus es muy veloz, ¿habrá que replantearlo? Sería desastroso, ¿no?

G.G.: Siempre dijimos que no hay amenaza más grande que una segunda oleada. Entraña el serio peligro de abortar la recuperación. Pero tendrá que ser sustancialmente mayor. Y venir acompañada de un salto en la letalidad. Estamos hablando hoy de 37 muertos. El sistema de salud puede manejar un cuadro así aunque se complique bastante. China, por ejemplo, ya vivió cinco rebrotes de la enfermedad. Y los conjuró con medidas duras pero muy localizadas. Es verdad que nunca dejó que sumaran tantos contagios, pero la contención debiera ser posible.

P.: Estados Unidos atraviesa una realidad distinta. La infección, que ya se cobró 200 mil muertos (cinco veces más que Gran Bretaña), está en declinación.

G.G.: Sí, y los mercados sacaron ventaja de la mejoría. Pero ahora pusieron las barbas en remojo. Entre otras razones, porque ven las de los europeos recortar. Repito entonces, el 90% de Evans es un número frágil. A modo de contraargumento, acotaría que la Bolsa es más tecnológica que la economía, y por ende más resiliente, y ello puede justificar una prima extra.

P.: ¿Qué me dice del escándalo de los manejos turbios de dinero en bancos que son la flor y nata del sistema internacional? ¿No es un misil que golpea por debajo de la línea de flotación?

G.G.: La primera reacción fue que sí. La segunda, con más elementos de juicio a mano, responde que no. Pero la contusión deja huella. Los papeles quedaron abollados.

P.: ¿No hay problema con la data que salió a la luz, con lujo de detalles, y nombre y apellido de las instituciones?

G.G.: En la medida que la información proviene de reportes de operaciones sospechosas no debería haberlo. La fuente son las propias entidades. En principio, es lo que se supone que tienen que realizar. Ello no quita que algún banco haya podido cometer un delito. La investigación lo dirá, pero no se deduce automáticamente de la noticia.

P.: Romería de funcionarios en el Congreso. La Fed representada por Jay Powell, y Steven Mnuchin, por la Tesorería. Composición tema: política fiscal. ¿No es curioso que la Fed le dedique el centro de su atención?

G.G.: Y no estamos hablando de dominancia fiscal. No es el Tesoro forzando a la Fed a que ajuste la política monetaria a sus planes.

P.: Es al revés. Es como si el Tesoro hubiera subcontratado a la Fed para que ejecute la política fiscal. Le pasa los recursos y le pide al banco central que se los haga llegar a los beneficiarios que estableció el Congreso. Y Powell que le responde que está bien, pero que la Fed no puede encargarse de las operaciones chicas, las de menos de un millón de dólares, que eso lo haga el Tesoro. “No podemos distribuir el crédito a cientos de miles de pequeñas compañías”, dijo.

G.G.: Y tiene razón. Pero el núcleo de la discusión pasa por la necesidad de ampliar el presupuesto y hacerlo ya, para evitar que la economía se atasque ante el corte abrupto del estímulo. Volviendo a Evans, lo expresó con todas las letras: el soporte fiscal es fundamental. Cada semana que pasa, dijo, estamos corriendo el riesgo de un período más largo de bajo crecimiento, sino de una recesión.

P.: ¿Cree que el mensaje calará hondo en el Congreso? ¿Qué lo resolverán rápido?

G.G.: Hoy la política está 100% concentrada en el reemplazo de la jueza Ginsburg que falleció el fin de semana y abrió una vacante en la Corte Suprema. A menos que la Bolsa se haga añicos, toda otra petición deberá esperar.

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