FMI calificó como "decepcionante" el PBI de Brasil en el tercer trimestre
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La caída del PIB en el tercer trimestre llevó a los economistas a reducir su previsión para el crecimiento económico este año al 2,5 por ciento, frente al 3,5 por ciento esperado por el Gobierno.
"Nosotros aún no cambiamos nuestra previsión sobre el crecimiento económico de Brasil para este año y para el próximo", afirmó.
Krueger admitió que la economía en el período también se resintió por la actual crisis política, que estalló en junio cuando surgieron las primeras denuncias de corrupción contra el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), que Lula fundó en 1980 y que lo condujo al poder.
La crisis provocó, entre otros, la renuncia del ex ministro de la Presidencia José Dirceu, considerado por una década la mano derecha de Lula y que ayer también fue despojado de su mandato como diputado.
"Tal vez los datos sean reflejos de las dificultades políticas, pero de ninguna forma ellas indican un deterioro de la economía", afirmó.
La subdirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI) defendió la propuesta del ministro brasileño de Hacienda, Antonio Palocci, de elevar la meta para el superávit fiscal del país, actualmente del 4,25 por ciento del PIB, pese a que otros ministros quieren elevar los gastos del Gobierno.
"Es una decisión política", afirmó, tras advertir que, de cualquier forma, la relación entre la deuda pública brasileña y su PIB, actualmente del 51,1 por ciento, aún es elevada.
Krueger descartó que una posible renuncia de Palocci, sobre la que se especula insistentemente, pueda afectar la conducción de la política económica brasileña.
"Aunque Palocci tenga que salir, la política básica continuará. El progreso de la economía brasileña ha sido expresivo desde mi última visita", afirmó.
"La prudente política macroeconómica y el compromiso del país con las reformas estructurales han permitido al gobierno del presidente Lula promover un crecimiento económico sustentable, es decir con inflación baja", añadió.
Además de elogiar la política macroeconómica brasileña, Krueger afirmó que ese rumbo traerá beneficios futuros y permitirá el crecimiento.
Las cuentas públicas brasileñas dejaron de ser auditadas por el FMI en marzo, cuando venció el acuerdo del Gobierno con el organismo multilateral y Lula se abstuvo de renovarlo.



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