FMI "lamenta" el poco progreso en ordenamiento de las estadísticas y da ultimátum para diciembre
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Christine Lagarde.
Aunque, no se descarta y, dado el dialogo que existe entre el Argentina y el staff, que se pueda lograr otra prorroga, siempre y cuando el Gobierno muestre algún tipo de avance en la medición tanto del IPC como del PBI.
Esto no significa que, a partir del año que viene, Argentina vaya a sincerar más de 15 puntos de inflación adicional. El propio INDEC viene cuestionando la metodología con la cual actualmente se elabora ambos índices. La apuesta es convencer al Fondo que el cambio para el índice de precios sería a través del IPC Nacional que se implementará en el 2013 lo que permitiría ir sincerando un poco la inflación. En tanto, en lo referido al PIB el problema es menor dado que el abismo entre las mediciones privadas y la del INDEC, no es tan grande, explican en la Casa Rosada.
• Tutela
Argentina desde que decidió cancelar todos sus compromisos, si bien continúa siendo miembro del Fondo, no ha cumplido con una de las obligaciones establecidas para todos los miembros. Desde hace ya seis años no permite que venga una misión del organismo a completar el Artículo IV. Ese documento es una análisis completo de la situación económica, donde más allá que se consignan todos los datos macros, se efectúan consideraciones y pronósticos sobre las medidas que implementa el Gobierno. "Es como una auditoria completa de un país lógicamente realizada bajo la visión económica del FMI", explica un economista que supo atender a estas misiones.
Desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia se ocupó de cuestionar las políticas "neo liberales" que propicia el organismo aunque, durante los primeros años de su gestión y cuando estaba al frente del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna, Argentina celebró un acuerdo aunque fue una de las primeras veces que las condicionalidades del contrato fueron "discutidas una por una" y el organismo tuvo que ceder posiciones ante la negativa de las autoridades argentinas. En la conferencia de prensa que dio en su momento el entonces Director Gerente, Horst Kohler, no solo admitió que el acuerdo había sido consensuado con el país sino que también admitió "su mea culpa por los errores de diagnóstico cometidos con la Argentina".
Pero a pesar de este cambio de actitud, al entonces presidente Kirchner nunca le gustó estar bajo la tutela del FMI y cuando puedo canceló toda la deuda con el organismo para "ganar grados de libertad para la decisión nacional", dijo en esa oportunidad.
En tanto, Cristina es quizás más dura aún en sus críticas respecto de las recomendaciones del Fondo. Considera que las políticas basadas en el ajuste, como las que actualmente recomienda a los países de la zona del euro, somete a esas naciones a enfrentar escenarios recesivos con altos niveles de desempleo. En más de una oportunidad incluso señaló "que conversaría sobre esta situación con sus pares del G20". A juicio, de la jefa de Estado, el modelo que implementa la Argentina es el que debería aplicarse para lograr que Europa salga de la crisis, suele señalar aunque con otras palabras.
Para el Gobierno y, dado que no recurre a los préstamos del FMI, no le preocupa mucho las eventuales sanciones que pudiera aplicar el organismo tanto por la falta de confiabilidad de las estadísticas como por el hecho que no permite el completar el Artículo IV.
El problema es que Argentina como miembro del G20 aceptó que sea el FMI el encargado de controlar la verosimilitud de los datos macroeconómicos de los países miembros, entre otras funciones que tiene el organismo multilateral. En este sentido, se espera para fin de año una visita de técnicos del FMI con el propósito de evaluar el sistema financiero requisito al que se someten los países del G20 (FSAP).
Por lo tanto, de existir en diciembre una moción de censura la posición de Argentina ante el G20 se tornaría muy incomoda y peor aún si, como algunos funcionarios más críticos sugieren, "antes que nos sancionen el FMI nos vamos (del organismo)". En la Casa Rosada, al menos por el momento, no existe ánimo de ruptura porque además sería perder la ansiada silla en el G20.




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