FMI pidió a Japón que implemente drásticas medidas
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"El tipo de cambio debería ser el resultado de las fuerzas del mercado más que de cualquier política".
"Creo que la experiencia en general entre los miembros del FMI es que utilizar o tratar de utilizar el tipo de cambio como un instrumento de política muy rara vez puede lograr resultados", añadió.
El Fondo se une a una larga lista de instituciones, analistas y otros expertos que han instado a Japón a adoptar medidas más estrictas frente a su economía, estancada por más de 10 años y afectada por la continua caída de los precios y el constante debilitamiento de la demanda interna.
El crecimiento económico se desaceleró a cero en el primer trimestre del año, y una reciente encuesta entre instituciones financieras locales hecha por periodistas de Reuters reveló que muchos ven que Japón este año caerá en recesión, definida como dos trimestres consecutivos de contracción.
El mes pasado el gobierno salió al rescate de uno de los principales bancos del país en medio de crecientes preocupaciones sobre la salud del sistema financiero.
Aunque es dura, la receta del FMI es un eco de la línea reformista del primer ministro Junichiro Koizumi.
Koizumi prometió un cambio radical en la economía cuando asumió su cargo, pero sus esfuerzos han sido frustados en medio de la oposición de los conservadores en su coalición de gobierno, quienes temen a las posibles consecuencias sociales de las reformas.
Krueger dijo que ve un poco más de consenso entre los funcionarios japoneses frente a la necesidad de las reformas y los peligros de retrasarlas, y que no hay desacuerdo con el diagnóstico en general que hizo el Fondo de la economía.
"Quizás hay cierto rango de desacuerdo sobre la importancia relativa de las diferentes partes del paquete", agregó.
Entre las medidas que el FMI recomendó está el establecimiento de una meta de inflación y la compra de una variedad más amplia de activos, incluyendo activos extranjeros, por parte del Banco de Japón, para ayudar a combatir la deflación.
Estas dos recomendaciones ya han sido objeto de fuertes debates en Japón y el Banco de Japón ha preferido mantener cautela.
El gobernador del banco Toshihiko Fukui dijo en un encuentro académico el domingo que no ve la necesidad de establecer una meta de inflación y expresó cautela frente a la recomendación de comprar activos más riesgosos.
La creciente deuda pública japonesa, que se acerca a un 150 por ciento de su producto interno bruto, y es la mayor entre las economías desarrolladas, es un "motivo de gran preocupación", dijo Krueger.
La funcionaria recomendó un recorte en los gastos, subir los impuestos y reformar el sistema de seguridad social para restablecer la sustentabilidad fiscal.
Subir los impuestos podría ser algo no deseable para Koizumi, quien depende de la popularidad entre los japoneses para mantener a raya a sus opositores y ha promovido una serie de recortes tributarios.
Sin embargo, Koizumi podría ver con buenos ojos el punto de vista de Krueger de que un mayor gasto del gobierno, otra de las recomendaciones de sus opositores, sería una mala medida.
"No hay mucho espacio, si es que hay alguno, para un llamado estímulo fiscal. Eso de hecho ha sido probado antes y tiene un efecto perceptiblemente pequeño", dijo Krueger.




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